Un andinista mendocino junto a otro argentino colaboraron en el rescate de un grupo de alpinistas españoles que este fin de semana sufrieron dificultades en el descenso del cerro Lhotse, la cuarta cumbre más alta de la Tierra, con 8.516 metros.
Se trata de Matías Erroz, quien logró la cumbre del Everest este fin de semana. También otro argentino, Damián Benegas, formó parte del equipo.
Un mendocino colaboró en el rescate de alpinistas españoles en el Lhotse

“El rescate de todos ellos, especialmente el de Lolo González, será recordado como ejemplo de entrega y trabajo desinteresado de sus rescatadores, los argentinos Damián Benegas y Matías Erroz, y los sherpas que ayudaron a su complicadísimo rescate”, aseguró ABC.es.
“La situación pintaba mal desde el principio, cuando llegaron las primeras noticias a España de la cumbre. El único que lo hizo con cierta seguridad fue Carlos Soria, todos los demás (Carlos Pauner, Juanito Oiarzábal, Juanjo Garra, Javier Pérez, Lolo González, miguel Ángel Pérez, Isabel García y Roberto Rodrigo) lo hacían “tarde”, como explicaba desde el campo base el experimentado alpinista Ferrán Latorre. Demasiado tarde, en torno a las 5 de la tarde (las normas básicas de seguridad en ochomiles aconsejan retirarse si a mediodía no se ha pisado ya cumbre), lo que auguraba un descenso complicado”, cuenta ABC.
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De a poco todos fueron llegando al refugio pero Lolo no. De madrugada, desde el campo base del Lhotse –común con el del Everest- comenzaba la operación de rescate para encontrar a Lolo y ayudar a bajar a los demás. El parte de una de las médicos de la expedición, era preocupante: Isabel y Rober con serias congelaciones en manos y pies, inicio de edema y en el caso de Rober, pérdida de visión; Pauner con síntomas de edema; Miguel Ángel congelaciones en los pulgares. Y de Lolo no se sabía nada.
Las expediciones que estaban en ese momento en la base del Everest (entre ellos el mendocino, ) se movilizaron de inmediato. Edurne Pasaban y su equipo, como los estadounidenses de Russell Brice, pusieron a disposición de los alpinistas en problemas oxígeno y medicamentos que tenían en el campo 4. Los argentinos Damián Benegas y Matías Erroz decidieron subir a la búsqueda de Lolo, y lo encontraron horas después. “Vivo, está vivo”, dijeron por la radio, cuando le avistaron a una media hora por encima del campo 4, sin poder mover las piernas y consciente aunque muy débil, tras pasar una noche al raso a 8.000 metros de altura.
A esa altura, un rescate en helicóptero es inviable (no pueden volar a más de 7.000 metros de altura), así que la única opción era bajar a rastras como fuera a Lolo. Así lo hicieron.
El rescate tuvo un final feliz ya que todos los expedicionarios consiguieron descender exitosamente y fuera de peligro.