La calma regresó a las calles del norte de Londres después de una noche de disturbios en el barrio de Tottenham, informó la policía británica.
Los hechos de violencia ocurrieron el sábado por la noche durante una protesta por la muerte de un joven –a quien le dispararon las fuerzas de seguridad- el jueves pasado.
Veintiséis policías resultaron heridos durante los disturbios y varios manifestantes fueron tratados en el hospital. También se produjeron daños y saqueos en las tiendas del lugar.
"Quedan focos aislados de criminalidad en el barrio de Tottenham" con "pocas personas", indicó el domingo la policía. Según los bomberos, los incendios estaban controlados, si bien aún había efectivos presentes en el lugar de los hechos para terminar de sofocarlos.
Los disturbios se iniciaron tras una manifestación realizada el sábado para pedir "justicia" tras la muerte de Mark Duggan, de 29 años, padre de cuatro hijos, ultimado el jueves durante un operación llevada a cabo por policías armados.
"No era un muchacho violento. Estaba involucrado en cositas, pero no era agresivo. Nunca hirió a nadie", explicó una mujer de 53 años amiga de Duggan.
Esta manifestación se desarrolló sin incidentes, pero, poco antes de anochecer, dos vehículos de policía recibieron cócteles molotov y se prendieron fuego.
Posteriormente se quemaron un autobús de dos pisos y varios edificios, incluyendo un supermercado, así como dos coches de policía. También se saquearon cajeros automáticos y tiendas, de las que salían personas encapuchadas con carritos de supermercado llenos de mercadería, según imágenes de la televisión británica.
Esta explosión de violencia es la peor vista en años en los suburbios de la capital británica, que en los últimos meses fue agitada, en sus barrios centrales, por manifestaciones de estudiantes y sindicatos.
El control de la calle principal de Tottenham fue retomado con dificultad, durante la noche, por unidades antidisturbios y la policía montada, que se enfrentó a la multitud enfurecida y trató de permitir a los bomberos combatir el fuego, mientras recibía cócteles molotov y pedradas.
"Es importante recalcar que lo principal para nosotros es la seguridad del público. (...) Nuestro primer objetivo es recobrar la normalidad", dijo el comandante de policía Stephen Watson, quien reconoció que las fuerzas del orden público subestimaron el potencial de violencia de los incidentes.
En 1985, violentos disturbios tuvieron lugar en este barrio, tras una intervención policial en la que resultó herido un civil. En los enfrentamientos, se mató a golpes a un policía.
El primer ministro británico, David Cameron, calificó de "inaceptables" los disturbios y estimó que "nada justifica que se agreda a la policía y a la población o se dañe la propiedad".
El parlamentario de Tottenham, David Lammy, hizo un llamado a la calma. "Ya tenemos una familia llorando a un muerto y más violencia no va a aplacar el dolor. La verdadera justicia sólo se puede ejercer después de haber investigado los hechos", declaró.
Fuente: BBC Mundo y AFP




