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Según científicos japoneses, el animal prehistórico podría repoblar la Tierra en 5 años, gracias al ADN de una cría de esa especie extinta que estuvo congelada naturalmente por 10 mil años.
 

Regresa la Era del mamut

El mamut, una suerte de elefante de grandes dimensiones, con cuernos en su cara y un abundante pelaje, se extinguió hace aproximadamente cinco mil años, pero restos hallados de los mismos en excelente estado podrían lograr que sean clonados y fecundados con los elefantes actuales, descendientes directos de esta especie.

En la actualidad, el mamut es el sujeto de experimento en Japón donde los científicos de ese país consiguieron desarrollar una técnica que les permitirá obtener núcleos de células de estos mamíferos proboscídeos que todavía permanecen en los restos fósiles de los mismos. Ésto se se venía intentando sin éxito desde 1990, a causa de daños en los restos fósiles e imposibilidades tecnológicas varias. “Tenemos una posibilidad razonable de éxito y una mamut sana podría nacer en cuatro o cinco años”, señaló Akira Intan, líder del equipo del Centro Riken de Desarrollo Biológico de Kobe, informó el diario Daily Telegraph.

Matería primaEl ADN que se obtendrá para crear el nuevo mamut fue extraído en optimas condiciones del mamut lanudo encontrado congelado en la zona ártica de Siberia, Rusia, en 2007. El mamut hallado estaba integramente congelado, por lo que su apariencia y cualidades se mantuvieron intactas por más de 10.000 años (según datos dados por los científicos rusos especializados en el tema).

El animal de 3,3 metros de altura y alrededor de 20 toneladas (sin contar el inmenso bloque de hielo que lo alojaba) fueron trasladados a un laboratorio creado en una cueva en medio del centro ártico de Siberia para ir gradualmente derritiendo el helo y a la vez investigando al espécimen y el polvo que lo rodea, para entre tantas cosas saber como se extinguió una de las especies que tiene mayor capacidad de adaptación a territorios hostiles. En el proceso de descongelamiento se obtuvieron muchas muestras, pero la consistencia del animal no perduró y sólo quedaron del mismo sus restos fósiles óseos.

Esta claro que todos los datos obtenidos de estas dos especies catalogadas como las mejores conservadas halladas hasta el momento, son los que dieron origen a esta experimentación analizando todas las posibles cualidades y desarrollo de como eran cuando nacen y son crías de la especie, hasta que son adultos y generan su propia contextura y autonomía física.

Un ratón fue la claveEn 1997, un equipo de la Universidad de Kinski había logrado obtener, hasta en tres ocasiones diferentes, tejido de la piel y músculos de mamuts congelados en Siberia. Sin embargo, y a pesar de la buena conservación de los tejidos, la mayor parte de los núcleos celulares resultaron estar dañados por los cristales de hielo. Razón por la que el proyecto de clonación de un mamut fue finalmente abandonado.

Pero en 2008, un biólogo japonés, Teruhiko Wakayama, del Centro Riken para la Biología del Desarrollo, en Kobe, Japón, dio un enorme paso al conseguir, por primera vez en el mundo, clonar con éxito un ratón a partir de células que habían permanecido congeladas durante dieciséis años.

Ahora, basados en las técnicas de Wakayama, el equipo de Iritani ha logrado desarrollar un método eficaz para extraer los núcleos celulares de mamut sin dañarlos. Algo extremadamente difícil, ya que apenas entre el 2 y el 3% de las células obtenidas reunían las condiciones adecuadas para intentarlo.

Así se mantiene la idea de crear por clonación un embrión de mamut, para luego trasplantarlo al útero de una elefanta africana viva. Si todo marcha según lo previsto, dentro de cinco o seis años nacerá un mamut, el primero que se verá en la Tierra desde la última Glaciación.

La “resurreción” del mamut dice haber comenzado su largo progreso y generará un nuevo paso para el hombre y la ciencia actual, pero esto de jugar a Dios nunca fue visto con buenos ojos. ¿Será este el principio de una larga “resurreción” e inmortalidad en la Tierra? Lo que ha sido creado, vivido, y perecido en su momento no debería alterarse en el transcurso de la historia porque para algo han sucedido las cosas como se dieron, y todo lo que tiene un principio tambien tiene un final. Jugar a ser dios, sí jugar porque no se puede igualar, esperemos que no lleve a una debacle del ciclo natural a largo plazo.

FUENTE: El País.com y latrola.com

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