Casa por casa, las autoridades de Missouri buscan supervivientes luego del devastador tornado que este domingo golpeó la ciudad de Joplin y dejó, al menos, 89 muertos.
Escombros, fugas de gas y escenas de dolor se ven en esa ciudad estadounidense.
El gobernador de Misuri, Jay Nixon, dijo que el número de víctimas podría aumentar según pasan las horas, con varios puntos en la ciudad donde todavía arden casas como consecuencia de las fugas de gas. En Joplin, los vecinos escarban con sus propias manos entre los escombros en busca de familiares o amigos, entre humo negro y agua brotando de tuberías rotas.
Los forenses de varios condados estaban preparando morgues improvisadas para dar cabida a los numerosos cadáveres que se iban acumulando. Equipos con bolsas para guardar esos cadáveres han sido enviados a una de las zonas más devastada de la ciudad, donde la gente perdió la vida mientras hacía compras en un centro comercial.
"Uno ve las fotos de la Segunda Guerra Mundial, la devastación tras los bombardeos y está viendo Joplin", ha declarado a Associated Press Kerry Sachetta, director de un instituto que hoy ya no tiene ni uno de sus muros en pie. El jefe de los bomberos de Joplin, Mitch Randles, estima que entre el 25% y el 30% de la ciudad ha sido destruida.
El tornado de Joplin fue uno de los 68 que se sucedieron a lo largo de siete Estados del medio Oeste durante el fin de semana, desde Oklahoma hasta Wisconsin, según el Centro de Prevención de Tormentas del Servicio Nacional del Tiempo. Pero sin lugar a dudas, la devastación de Missouri ha sido la peor de todas, trayendo a la memoria reciente los tornados que mataron a más de 300 personas en el sur del país el pasado mes.
El presidente Barack Obama, de gira oficial por Europa, está siendo informado al minuto de lo que sucede en Missouri y ha emitido un comunicado en el que ha transmitido sus "sinceras condolencias" a las familias de las víctimas.
Este tornado ha sido el más mortífero de Estados Unidos en 50 años.
Fuente: El mundo.es



