A sus 85 años, esta mujer que tiene más títulos que el rey Juan Carlos dejó todo para casarse.

La duquesa más rica y noble de España renunció a todo por amor

Por UNO

María del Rosario Cayetana Alfonsa Victoria Eugenia Francisca Fitz-James Stuart y de Silva, más conocida como la duquesa de Alba, tiene más títulos nobiliarios que el rey Juan Carlos de España y una fortuna para competirle. Pero la española más rica decidió dejar todo a sus hijos para poder casarse de nuevo.

En pareja desde hace tres años con Alfonso Diez, la duquesa de Alba estaría preparando su casamiento para septiembre de este año, pero antes dio un primer paso esencial: decidió que sus hijos, Carlos, Alfonso, Jacobo, Fernando, Cayetano y Eugenia, la hereden en vida, según la revista ¡Hola!.

El bondadoso gesto de la duquesa se debe a la persistente negativa de sus hijos a aceptar como padrastro a Diez, quien es 24 años menor que ella. La herencia que se repartirán sus seis hijos (y que ella continuará administrando hasta su muerte) está valuada entre unos 850 millones y 5 mil millones de dólares.

La mujer que ostenta más títulos como duquesa, marquesa y condesa que el rey de España, o que cualquier otro monarca sobre la Tierra, prefiere renunciar a sus bienes antes que al amor, aún ante la crítica insistente de sus hijos.

"Mi madre se compone de dos personas: la duquesa de Alba y Cayetana. Hay que saber dónde empieza una y dónde acaba la otra", explicó uno de sus hijos, Cayetano Martínez de Irujo, fruto del primer matrimonio de la duquesa.

Tras enviudar en 1972 de su primer marido, Pedro Luis Martínez de Irujo, Cayetana de Alba se casó en 1978 con un ex jesuita llamado Jesús Aguirre. Pero el matrimonio duró hasta 2001 y en 2008 la duquesa conoció a Diez, un funcionario público de 60 años.

"Yo soy soltera y él lo es y no hacemos mal a nadie. Soy católica y quiero casarme, pero no sé si lo haré porque mis hijos ponen dificultades. Ojalá se arreglen las cosas, yo creo que sí", expresó hace unos meses la duquesa, según el sitio de la BBC.

Al parecer, la española más rica del mundo prefiere ser menos adinerada y más feliz.