La ministra de la Presidencia de Brasil, Erenice Guerra, renunció acosada por acusaciones de
tráfico de influencias vertidas por la oposición al calor de la campaña para las elecciones de
octubre próximo, informaron fuentes oficiales.
Guerra sucedió en el cargo a Dilma Rousseff, quien renunció en marzo pasado para aceptar la
candidatura presidencial del Partido de los Trabajadores (PT) para los comicios que se celebrarán
el 3 de octubre próximo, para los que se perfila como clara favorita con una intención de voto
superior al 50%.
La ministra dimitió con una carta en la que dijo ser víctima de una "implacable campaña" de
"difamaciones" al calor de la disputa electoral.
"El único objetivo es crear en forma artificial un clima de escándalo" que afecte al Gobierno
y a la campaña de Rousseff para las elecciones, consideró la renunciante.
"No conocen límites", sostuvo Guerra en su carta, y apuntó que "las pasiones electorales no
pueden justificar ese vale todo".
En los últimos días, la prensa local ventiló supuestas maniobras de uno de los hijos de
Guerra para favorecer a empresas privadas con contratos públicos, que fueron recogidas por el
opositor Partido de la Socia Democracia Brasileña (PSDB) y su candidato presidencial, José Serra,
quien usó el hecho para intentar alcanzar a Rousseff.
Serra incluso vinculó esos asuntos a la denuncia de que desde la administración tributaria
fueron investigadas en forma ilegal las cuentas bancarias de su hija y de algunos dirigentes del
PSDB, con la posible intención de utilizar esos datos con fines electorales.
El pasado martes, el Gobierno ordenó una severa investigación sobre las denuncias en torno a
la actuación de Israel Guerra, hijo de la ministra que, según la prensa local, intermedió en
negocios turbios concretados por la compañía estatal de Correos con empresas privadas.
El diario Folha de Sao Paulo agregó hoy otra denuncia contra la ahora ex ministra, según la
cual ella habría tenido conocimiento y hasta participado en maniobras de su hijo en favor de una
empresa que obtuvo un millonario crédito del estatal Banco de Desarrollo Económico y Social
(BNDES).
A raíz de esas nuevas sospechas, el PSDB divulgó hoy una nota en la que exigió la renuncia o
destitución de Guerra, lo que se concretó poco después de conocido ese documento.
"Las investigaciones sobre las crecientes denuncias que implican a la ministra y a sus
familiares no pueden ser hechas con ella en el cargo, por lo que su separación debe ser inmediata,
pues ya no se trata de ganar o perder votos, sino de un caso de policía", dice la nota del PSDB.




