La inmortalidad de los vampiros es lo que más le atrae a María José Cristerna (35). De ahí que estas criaturas míticas hayan sido fuente de inspiración en su vida.
Esta mexicana, conocida popularmente como “la mujer vampiro”, tiene prácticamente todo su cuerpo tatuado y ha sorprendido al mundo con las dramáticas modificaciones a las que se ha sometido.
A los 14 años se hizo su primer piercing. La nariz fue la primera parte que se perforó. Desde ese entonces no ha podido parar. Se casó a los 17 años y los maltratos de su esposo fueron el detonante que dio inicio a la transformación de esta abogada. “Mary Jose”, como le dicen sus amigos, encontró en los tatuajes, las perforaciones, los colmillos alargados y las modificaciones la mejor forma de expresarse y sentirse libre. Su piel, como un lienzo, le sirvió para pintar las alegrías y las tristezas por las que ha atravesado.
Sus cuernos, hechos en titanio, son un símbolo de fuerza y los ojos de sus cuatro hijos, que lleva tatuados en su pierna derecha, le recuerdan que son el motor de su vida.
El objetivo de esta mexicana es abrir mentes y exponer su experiencia personal. Su apariencia fuerte y algo demoníaca –para algunos- nada tiene que ver con el ser que se esconde tras los tatuajes, los implantes y los lentes de contacto.
"Vengo a abrir más cabezas cuadradas para que entendamos que el tatuaje nos es algo malo ni satanizado, sino arte -dice la vampira--. Invito a las familias a que vayan y apoyen a sus hijos. No quiero decir que se rayen (tatúen) o que apoyen que sus hijos se tatúen, sino que les den confianza para que no lo hagan a escondidas o con alguien que no sea profesional"
-¿De dónde nace el gusto por el tatuaje? -Desde que era una niña lo veía y me parecía fascinante. He sido artista desde que nací, siempre he pintado. Fui creciendo en el tatuaje al mismo tiempo que en la pintura. Ha sido una experiencia muy bonita.
- ¿Quién se tatúa más, los hombres o las mujeres?-Hoy en día las mujeres se tatúan mucho. Creo que la mujer lo hace ahora mucho más, aunque hay algunas que no se animan sino a hacerse el cosmético.
- ¿Y cuál ha sido el tatuaje más extraño que ha realizado?-Unos huevos con jamón, siempre lo digo. Era un chef, se lo hice en un hombro y se me pareció medio descabellado. Cada quien con sus gustos.
- Hablando de tatuajes, ¿cuántos tiene y cuáles son los más significativos? -Tengo el 95 por ciento del cuerpo tatuado, con diversas modificaciones y piercing. Tengo varios significativos. Traigo unas muñecas que simbolizan mi infancia feliz. Tengo un corazón fracturado que simboliza la muerte de mis padres, los ojos y las fechas de nacimiento de mis hijos. Y las estrellas en el rostro simbolizan a mi madre que está en el cielo.
- ¿La intención es cubrir completamente su cuerpo con tatuajes? Sí, lo quiero hacer porque es algo personal. Cuando ya no tenga lugar seguirán llegando mis clientes y será una forma de trascender. Quiero seguir pintando y exponiendo mi obra. Es encantador viajar y seguir siendo invitada a otros lugares.
- ¿Qué la motivó a querer transformar su cuerpo?-Es una consecuencia de amar mucho mi carrera de tatuadora. Me apasioné. Amo tanto la pintura que si la puedo poner en un lienzo, por qué no en mí. Traigo otras cosas (tatuajes y modificaciones) que para muchos pueden ser satánicas. Para mí simbolizan lo bueno y lo malo que hay dentro del ser humano. Hay ángeles y demonios, la balanza de la vida.
- ¿Le gusta que la denominen “la mujer vampiro”?-En un principio no. A mí no me gusta los sobrenombres porque siento que te bajan. Pero después lo vi como algo bueno. Esto me ha dado un plus. De todas maneras, el vampiro trasciende y yo también quiero trascender. Lo tomo ahora en un buen sentido.
- ¿Por qué le gusta el tema de los vampiros? -Es un cuento bonito, romántico y elegante. Para mí no deja de ser una fantasía bonita de inmortalidad. Es el sueño que todo hombre quisiera: la inmortalidad. La vida eterna hay que ganársela con hechos. Creo que por eso soy admiradora de El Santo, de las vampiras y de lo que conocí como el cine mexicano.
- ¿Cómo es la María José como activista y defensora de los derechos de la mujer? -Yo sufrí la violencia. Cuando salí de eso di gracias y pensé en que otros también pueden salir. Soy un ejemplo de eso. La vida es corta y por eso hay que aprovecharla. La mayoría de mujeres que sufrimos la violencia somos cabezas de familia y tenemos que preocuparnos por nuestros hijos. Mis planes son seguir ayudando mujeres y lograr concretar mi fundación para estar más unida con gente que necesita ayuda.
- ¿Qué pasó con la abogada?-Sigo peleando por lo derechos de otros. Ya peleé mucho por los míos y ahora me toca por los de los demás.
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