Autoridades políticas y vecinos quieren que la jaula que rescató a los 33 mineros chilenos sea el eje de un museo que acapare el interés mundial.

Copiapó propuso que la capsula Fénix 2 sea un atractivo para los turistas

Por UNO

COPIAPÓ, Chile– Esta ciudad no se quiere quedar sin su tajada de la torta. Los habitantes delmunicipio que cobija a la mina San José ya están en campaña para que la cápsula Fénix 2 se

transforme en un atractivo turístico local. Sus habitantes, que sabían desde hacía mucho tiempo que

un derrumbe como el que aisló por más de dos meses a "los 33" podía suceder en cualquier momento,

vieron que durante el cautiverio creció el interés en el mundo y que la historia comenzó a drenar

regalías hacia afuera de las fronteras comunales.

"Hasta les pusieron 'Los mineros de Atacama', no de Copiapó", refunfuñó Juan Acevedo, un ex

trabajador minero que se retiró convencido de que "era una ruleta rusa entrar ahí todos los días",

al repasar que "el negocio con los mineros lo están haciendo los de afuera". La línea de Acevedo se

repitió con cada copiapino que abordó con Diario UNO la repercusión mediática y política del

cautiverio y el rescate de los 33 mineros atrapados durante 69 días. Maglio Ciccardini, alcalde de

Copiapó, no dudó en aprovechar el rescate en beneficio de su imagen.

Colgó un pasacalle con su foto (ver página siguiente) junto a la de los famosos mineros,

frente al hospital San José del Carmen, adonde el traslado de los rescatados arrastró a una

multitud de medios de todo el mundo y las miradas desconcertadas de los lugareños. Fue poco lo que

pudo hacer el alcalde en el operativo de rescate: la intervención directa del presidente Sebastián

Piñera no le dejó ni manejar la relación con los familiares de los mineros, la mayoría vecinos del

municipio. Laurence Golborne, ministro de Minería, fue el responsable de contener a los familiares.

Él y el presidente fueron los funcionarios más mediáticos del caso. Todo eso, transmitido en una

impresionante cadena de medios en el mundo, provocó a los copiapinos para salir a defender la

propiedad de la cápsula Fénix 2, que sacó a "los 33" del pozo en menos tiempo del que se previó

antes de su actuación.

La iniciativa vecinal apunta a convertir el vehículo en un anzuelo para el turismo mundial.

La ciudad está en el medio de La Serena y Calera, dos centros turísticos de crecimiento sostenido,

y algunos de sus vecinos creen que todo lo que pudieron hacer hasta ahora en materia turística será

allanado por un museo que tenga como elemento central a la Fénix 2.

El primer paso de la estrategia juntar firmas entre los pobladores de la ciudad, unos

125.000, para luego avanzar sobre las autoridades políticas de Santiago.

En los últimos dos meses, Copiapó experimentó un boom de demanda de plazas turísticas y la

capacidad de recepción de sus hoteles e inmuebles temporales fue saturada por la atracción del caso

de los mineros de Atacama.

"No estábamos preparados para tantos visitantes, pero, ya que salió bien el rescate,

deberíamos prepararnos y aprovechar la propaganda para el turismo", consideró Pedro Hernández,

chofer de un auto colectivo.

"Sabíamos el peligro que corrían los mineros en San José. Tengo muchos amigos que trabajaron

ahí y contaban que el cerro crujía", contó el hombre.

"La minería nos sacó tanto a nosotros que ahora le tenemos que sacar algo a esta tragedia. El

museo está bien, para que nadie se olvide de que esto puede volver a pasar", remató Acevedo, quien

tras dejar la minería se dedicó a la soldadura y a la atención de un quiosco en una de las puertas

de acceso al hospital San José, otro eje de atracción mundial cuando "los 33" habían vuelto a la

vida y estaban en franca recuperación.

Apostillas trasandinas

-Cerebro marketinero. La política de la minería chilena presta

gran atención a la comunicación sobre la actividad y principalmente sobre la seguridad. Tanto es

así que el gerente regional en Atacama de la Asociación Chilena de Seguridad es un ex periodista de

Radio Minería del país trasandino. Alejandro Pino mostró cintura para pintar color de rosa hasta

los peores momentos del operativo rescate. Además, se encargó de dirigir un curso de oratoria para "

los 33" mientras estaban en cautiverio. El programa incluyó una práctica intensiva en respuesta a

potenciales entrevistas, con especial énfasis en las provenientes del periodismo más frívolo.

- Los hermanos Evo y Sebastián y la salida al mar. El episodio de los mineros de Atacama

generó un inesperado compromiso en el alto nivel de la política sudamericana: Sebastián Piñera,

presidente de Chile, y Evo Morales, de Bolivia, ratificaron la condición de pueblos hermanos que

tienen los dos países en conflicto por la salida al mar del vecino del norte. El impresionante

operativo del mandatario chileno para captar todos los réditos del rescate no impidió que le

cediera generosamente un lugar a Morales en el centro de la escena durante la jornada del rescate

final de los atrapados, entre los que estaba el boliviano Carlos Mamani.

- Un mal momento. La peor nota que dieron los periodistas del mundo apostados en el

Campamento Esperanza, a metros del túnel por el que rescataron a los mineros, se registró al mismo

tiempo que la cápsula Fénix 2 recorría el trayecto entre la superficie y el refugio subterráneo de

los trabajadores para extraer al primero de los 33 atrapados: Florencio Ávalos. Alrededor de la

carpa en la que esperaba su familia se produjo una multitudinaria congregación de trabajadores de

prensa desesperados por conseguir algo de la familia. En ese estado, periodistas, fotógrafos y

camarógrafos arrasaron con todo lo que había cerca, incluso con una anciana que se movilizaba en

sillas de rueda antes de quedar desparramada en el piso por la estampida de la prensa.

- Lo más caliente, bajo tierra. En el refugio y tras conocer que iban a ser rescatados, los

mineros de Atacama hicieron un pacto de silencio sobre las situaciones más calientes vividas en el

cautiverio. Esa fue la principal razón por la que al salir del hospital San José, cada uno con un

destino distinto, sus casas, evitaron la exposición ante los medios. Lo pautado es que no se hable

de la pelea que hubo entre dos grupos que tenían divergencias entre intentar abrir un camino a la

superficie sin esperar ayuda o seguir expectantes en el refugio.