Los insólitos lugares que recomendaban para burlar el apocalipsis tuvieron de todo este 21 de diciembre tuvieron de todo este viernes.
Los "preparacionistas" (preppers, en inglés) tenían sus posibles bunkers para una debacle gubernamental, una peligrosa crisis social, un colapso económico o el fin de los tiempos, algo que nunca pasó este 21 de diciembre.
En Argentina, Uspallata, en Mendoza, fue el principal centro de energía. Allí confluyeron apocalípticos y creyentes de que arrancaba una nueva era.
En Francia, según las profecías, una pequeña aldea montañosa del sur del país quedaba indemne del "juicio final", que nunca llegó. Y ello gracias a su cercano Pech de Thauze, de poco más de 1.200 metros de altitud y con un cráter inactivo en el que muchos aseguran haber visto aterrizar ovnis. El aluvión de curiosos y desesperados fue de tal magnitud en estas últimas jornadas que las autoridades del lugar cerraron el acceso a la montaña milagrosa.
En Turquía, el Armagedón -según los apocalípticos- no iba a tocar a la localidad de Sirince, al suroeste del país. Frente a las 400 camas de hotel que acoge el pueblo, de 600 habitantes, se calcula que hubo en el lugar hasta 60.000 personas. Los lugareños que soñaban con hacer negocio estuvieron frotándose las manos, frente a aquellos que contemplaban con horror lo que esta avalancha supondrá para el valioso entorno natural donde se levanta Sirince.
En Serbia, el refugio era el Monte Rtanj, en los Cárpatos. Allí, una construcción "espacial alienígena" abandonada desde hace decenas de miles de años se iba a activar y supuestamente creaba una pantalla protectora alrededor de la elevación. Así lo creyeron los cientos y cientos de apocalípticos que fueron llegando al "ombligo del mundo", como lo denominó Arthur C. Clarke, autor de 2001: una odisea en el espacio.
En Chile, la salvación no se encontraba en frías aldeas o montañas, sino en pleno desierto de Atacama. Exactamente, en San Pedro de Atacama, donde astrólogos, videntes y místicos se arremolinaron en las calles de este pueblo místico, con los cielos más transparentes del mundo y a pocos kilómetros de los impresionantes Salar de Atacama y Valle de la Luna.
Sin embargo, no todos los temerosos del Día del Juicio Final se trasladaron hasta uno de estos cónclaves. Hay quienes se construyeron sus propios refugios, como en China, donde desde granjeros hasta empresarios se lanzaron a levantar Arcas de Noé en forma de gigantescas bolas. Como Yang Zongfu, cuya esfera de acero inoxidable de cuatro metros de diámetro y seis toneladas de peso puede soportar una temperatura de 1.700 grados centígrados y un impacto de 350 toneladas.
Por no hablar de los que aprovecharon el Día D para organizar, refugiados en distintos búnkeres del planeta, un especial fin del mundo. Así ocurrió en Moscú, en un antiguo búnker soviético cercano al Kremlin, donde todos aquellos que se acercaron y pagaron 750 euros se empaparon de proyecciones y charlas sobre el Apocalipsis, conexiones en directo para hablar del tema con otros refugios subterráneos... e incluso dibujos animados.
Montes, pueblos, embarcaciones bíblicas modernas, refugios subterráneos... Todo un abanico de modalidades se usó para superar este 21.12.2012, en el que finalmente no pasó nada.
Fuente: ElMundo.es



