La pasión recorre y vertebra nuestra historia. Esta cualidad auténticamente humana, como la definió el filósofo danés Søren Kierkegaard en 1843, ha intrigado siempre a los pensadores, y hoy es objeto de estudio de neurobiólogos, psiquiatras y sexólogos. El término tenía en origen un sentido negativo: proviene del latín passĭo y alude a la “acción de padecer, lo que supone una perturbación o afecto desordenado del ánimo”. Sin embargo,hoy goza de gran prestigio: se ve como un estado emocional envidiable, y muchos la consideran la verdadera razón para vivir.Louis C. Charland, profesor de la Universidad de Ontario Occidental, en Canadá, en los departamentos de Filosofía y Psiquiatría y en la Facultad de Ciencias de la Salud, explica que “la pasión es un concepto muy popular en la historia de Occidente. Muchos investigadores la han definido de distintas formas, pero, con el tiempo, este concepto ha sido reemplazado por el de emoción. Hoy, la palabra pasión ya no se usa en los escritos científicos, aunque sí en lacultura popular, donde significa muchas cosas diferentes para distintas personas”.
Fuera de control: las claves neurológicas de la pasión
