Se trata de unos 50 puestos informales que quedaron afuera de los persas construidos por la Capital. No se anotaron en la convocatoria. Ahora reclaman al intendente un millonario subsidio para establecerse en espacio cerrado.

Vendedores ambulantes coparon a las veredas del Hospital Central

Los vendedores ambulantes que quedaron afuera del

acuerdo con el intendente Víctor Fayad para ubicarse en los nuevos persas de Capital se

instalaron en las veredas del Hospital Central y sostienen que solo quieren trabajar. El cacique

dice estar dispuesto a erradicarlos, pero "cada vez que los voy a buscar se esconden dentro del

Hospital o en la Terminal", dice.

Fayad libró una batalla extensa contra los ambulantes que copaban la calle General Paz y

otras aledañas y construyó dos persas adonde fue a parar la mayoría de esos vendedores callejeros.

Pero los que no entraron en ese convenio se instalaron en las veredas del Hospital Central y ahora

reclaman un predio a cambio de levantar sus puestos.

El cacique se negó rotundamente a abrir un nuevo persa para estos comerciantes. "Ciudad no se

puede hacer cargo de toda la marginalidad de Mendoza, el 90% de la gente que está en el Central no

es de Capital, sino de los otros departamentos", dijo.

Los más de 50 puestos que están ubicados sobre las calles Alem y Salta de Ciudad venden ropa,

juguetes, artesanías de madera, plantas y hasta biyuterí. Y sus propietarios o encargados aseguran

que están dispuestos a mudarse a un predio a pesar de que en la calle les va mejor que a los que

terminaron dentro de los persas.

"Los de la calle Mitre están llorando", dice uno de los vendedores, Ibu Dieng, en referencia

a los ex ambulantes que ahora están instalados en el persa de Mitre y General Paz, donde funcionaba

el supermercado Metro. Dieng es un senegalés de 25 años que vende anillos, cadenas y relojes en un

puesto de la esquina del Hospital.

Mientras Ibu habla con

diariouno.com.ar, los dueños de los puestos vecinos se suman. "Nosotros solo

queremos trabajar, que nos dejen vender", comentó José González, un joven de 22 años que vive junto

a su mujer, quien está por dar a luz en 4 meses.

"Somos 90 familias que estamos ubicadas acá, calculá que por cada familia somos más o menos 4

personas", dijeron.

Según los vendedores, preventores de la Municipalidad han intentado levantar los puestos y

ellos se han negado. "Si nos dan un lugar por donde la gente pase y compre, nos mudamos", sostuvo

Ibu, "pero no queremos irnos a un persa y dejar de vender, como les pasó a los demás".

Para el Intendente la entrega de un nuevo predio es una locura. "¿Por qué no se fueron cuando

se fueron los otros", preguntó, "Quieren que yo les de un subsidio por $1 millón y medio, ¿por qué

no se van a sus departamentos? Yo no puedo malgastar los recursos de mis vecinos en eso", agregó el

Viti, cansado del tema.

Mientras tanto, con respecto a los vendedores que ya están instalados en los persas nuevos de

Capital, el intendente reconoció que tienen "algunas dificultades".

"Es parte del proceso de asimilación -sostuvo el funcionario-. Ellos se tienen que

acostumbrar a que están adentro y la gente se tiene que acostumbrar a ir a comprar a los persas".