Pobladores de esa zona de Las Heras se opusieron al emprendimiento para tratar tierras de explotaciones petroleras que impulsa la empresa Segar. Temen por la calidad del agua.

Vecinos de Capdeville dijeron “no” a una planta de residuos petroleros

Por UNO

Un rotundo "no" se escuchó en la audiencia pública convocada por la Secretaría de Ambiente paraescuchar a los vecinos de la zona de Capdeville, en Las Heras, sitio donde la empresa maipucina

Segar busca instalar una planta de residuos petroleros. El temor de los vecinos es que el

tratamiento de los deshechos contamine el agua de la zona.

Unos 150 oradores se anotaron para tomar la palabra en el gimnasio municipal del barrio

Yapeyú. Allí representantes de Segar presentaron con un video el proyecto a los vecinos para luego

escucharlos y responder las dudas de los habitantes de los barrios de la zona y de entidades

intermedias, quienes se encargaron de dejar bien en claro que no quieren la planta cerca de sus

casas.

El predio de seis hectáreas en donde Segar pretende montar la planta está ubicado al noreste

de la planta cementera, al sudoeste del crematorio y al oeste de la planta de tratamiento de

efluentes cloacales, que queda cerca de esas barriadas.

"¿Por qué nos quieren poner una planta de residuos petroleros a la vuelta de la casa si en

Las Heras ni siquiera tenemos petróleo?", fue el interrogante que signó la jornada. Pero no fue el

único, ya que la mayor de las preocupaciones es que las tareas de Segar contaminen el agua de la

zona.

La industria petrolera genera, al perforar, recortes de suelo (cutting) formados por rocas y

arena que estuvieron en contacto con petróleo. La mayoría de los yacimientos mendocinos utiliza una

técnica, llamada de locación seca, que separa lo líquido de lo sólido, donde se reutiliza en la

misma perforación, y el sólido se seca en un depósito transitorio.

Se calcula que 90% de los sólidos, una vez tratados, son reutilizados, por ejemplo, para

rellenar terrenos, mientras que 10% restante hoy por hoy va a parar a la cementera Minetti. Allí,

la parte más tóxica es quemada en sus hornos y el resto se deposita en un predio.

El plan de Segar

Aquí es donde entra en juego Segar, ya que la empresa pretende dar destino final a ese 10%,

liberando a las tierras de los residuos primero y depositándolas en piletas después.

Lo que alerta a los vecinos es la "calidad" de las tierras ya tratadas, ya que temen que

contaminen las napas subterráneas de agua de las cuales la mayoría de los barrios obtienen el

líquido vital. Y también les preocupa que un aluvión pueda arrastrar el material y contaminar

cultivos cercanos.

La empresa repitió en la audiencia lo que ya le había dicho a UNO su titular, Pedro

Rastrilla: "No hay posibilidades de contaminación porque las piletas estarán impermeabilizadas con

plásticos de 200 micrones. Incluso, nos recomendaron que el grosor de la membrana fuera de 1.000

micrones, es decir de un centímetro de espesor, y estamos dispuestos a cumplir con esto para

despejar cualquier duda que tengan los vecinos".