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En el exterior del edificio de Tribunales Federales, el ambiente era de ansiedad. Pero no hubo exabruptos ni desbordes. Hubo familires de desaparecidos y personas autoconvocadas.

Unas 100 personas siguen el juicio desde el exterio a través de una pantalla gigante

En un clima de ansiedad, espera y muchas expectativas por ver la cara de quienes están imputadospor haber secuestrado, torturado y asesinado a 29 seres humanos en Mendoza durante la útlima

dictadura militar, unas 100 personas llegaron espontáneamente, temprano en la mañana de estemiércoles, hasta la puerta de Tribunales Federales.
Estaban tamibén agrupaciones de Derechos Humanos y sociales,  como Movimiento Barrios dePie, Jóvenes de Pie, Partido de los Trabajadores Sociales, la Asamblea Permanente de San Rafael. En el interior de ese edificio, ubicado en España y Pedro Molina, de Ciudad, estában algunosde los 10 militares y policías acusados de cometer delitos de lesa humanidad a partir de la segundamitad de la década de 1970. Con una pantalla colocada en las escalitanas de los tribunales, los familiares y muchos quequerían estar presentes en la primera jornada de un juicio histórico para la Ciudad de Mendoza,revivían o conocían las caras de los imputados. La cabeza del tibunal les pedía los datos personales a cada uno de los acusados y al llegar ala pregunta: "Tiene alguna condena o proceso anterior", todos los acusados respondieron que no. Sinembargo, los mendocinos presentes en el exterior y expectantes le contestan "pronto" o "genocidas".Aunque no se registraban exabruptos o desbordes. A las 11.30 comenzó la lectura de laelevación a juicio del caso Urondo, pero hasta ese momento no había trascendido cuál sería elprimer caso que será juzgado.

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