Pabla Mariana Chilote (38) demandó al Estado provincial por $150.000. La Justicia Civil entendió que era improcedente el reclamo. Sin embargo, su hermana recibió una indemnización de $750.000 por daños y perjuicios.

Una de las gemelas separadas al nacer recibió un fallo judicial adverso

Por UNO

Por Catherina Gibilaro[email protected]

En uno de los fallos pocos usuales en la provincia, la Justicia civil resolvió este jueves fallar contra Pabla Mariana Chilote (38) quien fue separada de su hermana gemela cuando nació y por ello demandó al Estado por daño moral en la suma de $ 150.000. Este reclamo fue considerado improcedente por la jueza María Mercedes Herrera. Esto se contrapone al resultado obtenido en su momento por su hermana gemela Liliana Chevrete, quien había sido dada por muerta y creció en otra familia.

Esta última y sus padres cobraron oportunamente una indemnización por daños y perjuicios de $ 750 mil. No corrió igual suerte Chilote quien creció creyendo que su hermana estaba muerta.

Este caso se remonta al año 1974 cuando Irma Falcón de Chilote tuvo dos gemelas. Pabla Mariana, nació en un centro asistencial de Santa Rosa pero debido a que el parto tuvo complicaciones la parturienta fue trasladada al ex hospital Emilio Civit donde fue informada 72 horas después de que la segunda hijita de nombre Liliana había fallecido por una infección sin que sus padres pudieran verla.

El tiempo pasó siempre en esa creencia hasta que 28 años más tarde y circunstancialmente, una hermana de Pabla Mariana de nombre Claudia, hallara a Liliana en una tienda.

Se acercó a hablarle porque le asombró el gran perecido que tenía con Pabla y tras hablar largamente comenzó el primer paso hacia el reencuentro de las dos gemelas.

El tiempo pasó y tres años después de ese encuentro casual y una vez realizado el ADN confirmó que ambas eran hermanas, teniendo el caso una repercusión nacional. Ante la confirmación del ADN comenzaron las demandas civiles que favorecieron a Liliana quien había sido dada por muerta. Sin embargo Pabla Mariana no tuvo igual suerte aunque haya invocado que su vida fue un calvario por crecer creyendo que su hermana estaba muerta.

De acuerdo al fallo de la jueza Herrera, la mujer argumentó además que cuando tenía un mes de vida sus padres la entregaron a unos tíos en Buenos Aires, quienes la cuidaron durante un mes. Después a los 9 años, la mandaron nuevamente con dichos parientes, regresando a su casa cuando tenía 10.

En medio de varias idas y vueltas un año y medio después la volvieron a mandare a la casa de otros tíos pero como fue maltratada regresó a su casa, donde permaneció durante seis meses hasta que la volvieron a mandar con otros tíos.

Tras pasar por esta odisea Pabla Mariana afirmó que cuando tenía 15 años se fue a vivir con una amiga por problemas de convivencia con sus padres, por que siempre había discusiones en torno a su hermana muerta porque nunca pudieron superar su pérdida.

Encuentro con problemasEn la demanda refiere que 30 años más tarde, y por una circunstancia casual, las gemelas se encontraron en razón de su similar fisonomía y tras las pruebas científicas se confirmó que Liliana no había fallecido sino que fue entregada en adopción bajo el nombre de Marta Liliana Chevrete.

Precisa que a raíz de los hechos relatados se le desencadenó una dura enfermedad, conocida como trastorno bipolar. Afirma que sus antecedentes, la pérdida de uno de los elementos de su propia identidad, la ausencia total de relación con su hermana gemela, entre otras cosas, la afectaron moral y psicológicamente y por eso demandó al Estado provincial por 150 mil pesos.

Ante esta denuncia, el gobierno provincial respondió que el daño moral que reclama no tiene su causa en la supuesta muerte de su hermana, sino en el accionar directo desplegado por sus padres, quienes se desprendieron de ella en reiteradas ocasiones para entregarla a distintos parientes.

La jueza María Mercedes Herrera entendió que la demandante no fue afectada por la situación más que de un modo colateral y resolvió rechazar por ser improcedente la demanda.

De esta manera, las gemelas separadas al nacer han corrido con distinta suerte ante los estrados de la Justicia provincial pero el caso no cerraría aquí porque la demandante podría apelar a instancias superiores e incluso llegar a la Suprema Corte de Justicia.