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Así lo aseguraron desde la sede local del Sindicato Único de Trabajadores Custodios y Afines de la República Argentina (SUTCARA). Agregaron que más del 10 por ciento de los vigiladores de la provincia trabaja fuera de la ley. En tanto, el gobierno reco

Una de cada tres empresas de seguridad privada no está registrada

Por Fabricio Panella Vidal

La informalidad parece estar de moda en estos tiempos, pero nadie podría imaginar que esta situación se repitiera en un área tan sensible y crucial para la comunidad como es la seguridad. Es que el Sindicato Único de Trabajadores Custodios y Afines de la República Argentina (SUTCARA) aseguró que en Mendoza una de cada tres empresas de seguridad privada no aparece en el Registro Provincial de Empresas de Vigilancia Privada (REPRIV), es decir que desarrollan su actividad al margen de la ley.

Los problemas que se pueden generar están a la vista. Máxime aún si además se tiene en cuenta que más del 10 por ciento de los trabajadores tampoco están registrados, según datos suministrados por el mismo gremio. De esta manera, un vecino podría confiar su seguridad (datos personales, horarios, movimientos diarios) a un perfecto desconocido o, lo que sería peor: a un potencial delincuente.

"Esto se ha convertido en un negocio. Debemos cambiar la mentalidad del empresario porque se les están dando armas a personas que no están capacitadas para usarlas. Es un peligro en un tema tan delicado como la seguridad", advirtió a diariouno.com.ar Jorge Irrutia, secretario general de SUTCARA, y apuntó más a ciertas actitudes de los dueños de las empresas que al propio Estado como responsables de las irregularidades.

"Los empresarios hacen una jugada sucia: tienen a la gente sin credencial (habilitante para desempeñar la actividad) y a la mitad de los trabajadores en negro, sin seguridad social ni otros beneficios, para no realizar los aportes que corresponden. Tienen la fachada de que todo está bien pero por detrás todo es un desastre. Incluso hay trabajadores que cobran 2 mil pesos por mes y ni siquiera les pagan horas extras. Hace rato que venimos advirtiendo esto. Este es un sector totalmente precarizado", denunció el dirigente, alarmado por la precariedad del sector.

La otra inseguridad

Con respecto a los datos que manejan desde su gremio, Irrutia aseveró que "en la provincia hay 154 empresas" de seguridad privada, de las cuales "más de 40 no están registradas en el REPRIV". O sea que una de cada tres está en situación irregular.

"De los 13 mil vigiladores privados en total, más de 1.200 tampoco están inscriptos. Entonces, con esto no tan sólo el ciudadano se encuentra inseguro, sino también el mismo trabajador", razonó el sindicalista.

"Nosotros estamos saliendo a la calle para detectar estas irregularidades y nos encontramos con que en los barrios privados y en los boliches hay más casos", expresó Irrutia, que señaló que "los patovicas son contratados como monotributistas, por lo que tampoco están registrados en el REPRIV".

En tanto desde el Registro aseguraron desconocer estas cifras. Gabriel Garnica, director del ente, dijo a este portal que estos números "no me constan", aunque admitió que "hay mucha informalidad, sobre todo en los vigiladores de cualquier barrio en general. Yo le pido al vecino que tome precauciones y le pida la credencial correspondiente al que dice ser vigilador", recomendó.

Garnica también reconoció que de cierta manera, el Estado no cumple con su rol fundamental de contralor: en la actualidad hay 23 inspectores para controlar, pero para el funcionario se necesitan por lo menos 50 inspectores más para hacer frente al asunto de forma más o menos eficiente o decorosa. 

Requisitos para ponerse la gorra

Según la ley provincial 6.441, ser mayor de 21 años, presentar ante el REPRIV certificado de buena conducta y de aptitud psicofísica, otorgado por la Policía de Mendoza (según Irrutia, "permiten que lo otorgue cualquier médico particular, a contramano de la ley, llegando muchos de ellos a ser truchos") y rendir un curso de un mes de duración en el cual al aspirante se lo evaluará en Derecho Penal, primeros auxilios y defensa civil. El curso es semipresencial, o bien se puede optar "por llevarse una cartilla para que uno lo aprenda en su casa y después rendirlo con un multiple choice", explica el referente de SUTCARA.

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