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La de anoche pareció ser una velada de sábado en el centro de San Martín, con 2.000 personas en el pomposo Paseo de la Patria, con música fuerte y la enorme pantalla LED desplegando imágenes. En Palmira pareció una noche de domingo, con 4.000 vecinos en las veredas del centro, como si fuera el momento de dar la “vuelta del perro”. Pero era noche de martes y el fenómeno fue logrado por Evelyn Minet y su regreso triunfal al departamento como Virreina Nacional de la Vendimia.
Poco antes de las 21, Evelyn se subió al carro, el mismo que fue distinguido como el mejor del Carrusel y la Vía Blanca de este 2012. Junto a su corte, la virreina fue escoltada por motos y patrulleros policiales y una unidad de bomberos desde la esquina del Atlético Club San Martín hasta la Municipalidad. Allí la esperaban el intendente Jorge Giménez y la mayoría de los vecinos sanmartinianos.
Evelyn se tomó todo el tiempo para saludar y agradecer. Fue la única oradora en un pequeño palco montado a espaldas del edificio comunal. Agradeció, se emocionó y volvió a mostrar su compromiso de representar a su terruño con dedicación.
Después le dieron una enorme sorpresa: le regalaron un auto cero kilómetro. La Cámara de Comercio, la Asociación de Volantes del Este, el Club San Martín y el Club Palmira se unieron para obsequiarle un coqueto Chery Face, adornado con un enorme moño. Sólo el locutor oficial anunció la entrega de ese inesperado obsequio. El intendente y los funcionarios locales se encargaron de aplaudir y felicitar a su alteza.
Alegría “jarillera”
Después del festejo en la ciudad de San Martín, Evelyn partió hacia Palmira, su pueblo natal. Esta simple y tímida muchacha de 18 años, de ojos profundamente azules, es la primera soberana nacional que tiene la ciudad jarillera. Y por eso la Avenida del Libertador, su paralela calle Italia y el paseo Juan B. Justo encerrado entre las dos, estaban repletos de vecinos como una noche de domingo. Eran 6.000 los que, desde el cruce del carril Chimbas y hasta la avenida Alem, salieron de sus casas para demostrar su cariño por la nueva soberana.
Así como en San Martín habían abundado las camisetas y las banderas rojas y blancas, en Palmira relucieron las negras y amarillas. A Evelyn no le importó esta confrontación de colores, ya que en su propia casa ocurre lo mismo: su madre es jarillera y su padre es sanmartiniano.
Fue una fiesta, casi tan grande como la que desató Candela Carrasco cuando resultó elegida Reina Nacional de la Vendimia 2010.

