El ahora parque General San Martín fue pensado para mejorar la salud de la población de Mendoza. Impacto. Cumplió otros roles, como ser el centro de la vida social y política en los inicios del siglo XX

Un paseo por los secretos del Gran Parque del Oeste

Por UNO

El domingo el parque General San Martín cumplirá 120 años de existencia, y aunque parece un lugar muy conocido, esconde cientos de historias sobre su origen y posterior desarrollo que valen la pena redescubrir.Hacia fines del siglo XIX Mendoza sufría una seria crisis sanitaria por recurrentes brotes de difteria, sarampión, escarlatina y cólera, al usar las acequias de forma simultánea como red de provisión de agua, riego y desagüe cloacal. A la falta de infraestructura para el sistema de agua potable se sumaban las inundaciones producidas por las lluvias torrenciales. En ese contexto fue contratado Emilio Coni en febrero de 1896 por el gobierno provincial para que estudiara y propusiera una solución al problema. Entre las cosas que sugirió el médico estuvo la plantación de árboles sobre el oeste del casco urbano para "limpiar el aire" y crear a la vez una protección aluvional.El 6 de noviembre de 1896 fue promulgada la Ley Provincial N°19, que contemplaba la construcción de un parque artificial de casi 400 hectáreas sobre el oeste de la ciudad, según cuenta el Libro del centenario del Parque General San Martín, que el Archivo Histórico de Mendoza guarda como valiosa recopilación.Este proyecto, que fue duramente criticado por la oposición al gobierno de Francisco Moyano, al ser considerado "una frivolidad dentro de los planes megalómanos del Poder Ejecutivo", avanzó de todos modos a lo largo de tres lustros y fue defendido durante las sucesivas administraciones a pesar de su alto costo y la desproporción de su tamaño respecto a la ciudad donde habitaban apenas 35.000 personas. Pero esa doble función que siempre se atribuyó a la creación del Gran Parque del Oeste, como se llamaba originalmente, más tarde representaría el legado de una élite política que promovió la europeización de la cultura. No es casualidad que se haya elegido a Carlos Thays para diseñarlo, quien venía desde París con toda la experiencia del florecimiento de los parques públicos. Aunque luego el plan original fuera aggiornado al estilo "mendocino" mientras era construido.El espacioEl trazado pensado por Thays abarcaba una superficie triangular cuyos límites eran: al norte la Avenida de los Andes (actual El Libertador, hasta la rotonda de monseñor Orzali); al este, el canal Jarillal, paralelo a la actual avenida Boulogne Sur Mer y su virtual prolongación al sur; y cerrando el triángulo hacia el piedemonte, el canal del Oeste, obra proyectada en 1899 y realizada finalmente para regar el Parque. Esa superficie quedó dividida en dos partes por el zanjón Frías: el Parque al norte, y el Hipódromo con sus alrededores forestados, lo que luego se conoció como Parque Sur.En ese espacio, Thays propuso una serie de actividades para su utilización, desde el zoológico, el botánico, el hipódromo, el velódromo, una confitería, quiosco de música, grutas, cascadas, miradores y juegos ingleses como el tenis, cricket y el lago para hacer remo, por lo que algunos años más tarde dirigiría él mismo la excavación para su realización.Una particularidad: para realizar las obras del lago en 1908 fue necesario introducir una locomotora para transportar todo el material, tren que luego sería utilizado como un paseo interno por el Parque con el agregado de cuatro vagones para pasajeros y hasta tenía un trazado subterráneo por avenida Los Plátanos.El diseño En la recopilación documental realizada para el centenario del Parque, el Ministerio de Ambiente de ese momento indicó que "Thays propuso un esquema de camino de cintura (actual avenida de Circunvalación) en forma elíptica articulado con las rotondas" que sugieren de alguna forma que podría expandir el Parque hacia el norte". Aun así, el haber elegido el eje este-oeste como acceso fue un acierto porque lo integró a la ciudad hasta la plaza Independencia.

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Los portones no eran de un sultán Los icónicos portones del parque General San Martín fueron comprados en mayo de 1908 en la ciudad de Glasgow, Escocia.Así consta en el expediente 601 del Archivo Histórico de Mendoza, donde está detallado el pago de $27 mil moneda nacional y otros $325m/n por el transporte del mismo y derechos de aduana para los primeros tres portones ingleses. Este documento desestima la creencia de que fueron comprados a un sultán turco. Además, debió pagarse un monto extra para que el pájaro fuera un cóndor. Luego se decidió incorporar dos portones más pequeños como entrada peatonal, haciendo un total de cinco entradas que permanecieron hasta 1940. Ese año la remodelación encarada por Daniel Ramos Correas los retiró junto con las balaustrada. Este cambio de aspecto tuvo relación directa con los nuevos tiempos políticos que vivía el país, con la llegada incipiente de populismo, ya que al sacar el perímetro que rodeaba al Parque, lo abrió al público y al flujo vehicular. También se concretó el traslado del Zoológico al Cerro de La Gloria, se comenzó el anfiteatro Frank Romero Day y el teatro Pulgarcito al aire libre.Asimismo se concretaron las reformas al monumento al Ejército de los Andes, quitándole poco a poco ese carácter aristocrático que tuvo desde su creación, con la incorporación de paseos pensados para carruajes, esculturas y jardines románticos, todo conjugado con actividades deportivas clásicas de Inglaterra.Es que más allá de que nunca hubo una restricción de ingreso, el sólo hecho de que la élite mendocina lo utilizara como sitio para "ver y hacerse ver", según comentan documentos del Archivo, el Parque había quedado lejos del gusto de los sectores más populares.

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Invitan a conocer la historia del Parque por sus 120 años.
Invitan a conocer la historia del Parque por sus 120 años.
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