Los comercios que alquilan indumentaria y accesorios para los deportes invernales tuvieron una floja temporada. Los precios subieron al ritmo de las telesillas, mientras que la demanda cayó con la fuerza de una bola de nieve.

Un negocio que se achicó

Por UNO

Por Soledad Segade

No es la mejor temporada invernal para el negocio de los alquileres de indumentaria, equipos y accesorios para hacer deportes y recreación en la nieve. Según los entendidos consultados por este medio, los precios subieron al ritmo de las telesillas de las pistas de esquí, mientras que la demanda rodó con la fuerza de una bola de nieve en descenso libre.

Las agencias de viajes también tienen una temporada complicada. Han trabajado un 20% menos, en promedio, que el año pasado. “Penitentes nunca abrió este año para esquiar y Los Puquios –a pocos kilómetros más arriba– se habilitó sólo 15 días y cerró.

El promedio general de incremento de precios en el sector rondó el 20%, aunque hay artículos que registraron aumentos en el precio del alquiler hasta superar el 50% respecto del año pasado. Mientras, la actividad comercial del sector cayó en el orden del 40% comparada con lo registrado hace un año.

“Todo aumentó entre un 15% y un 20%, por lo menos. El equipo básico que se lleva la gente para ir a la montaña es un enterito, botas y guantes, y cuesta para los niños $70 y para los adultos $80”, indicó Daniel, uno de los encargados del tradicional comercio American Ski, que atiende en Mendoza hace 16 años.

“El año pasado, ese combo clásico estaba en $50 para los chicos y $60 para los grandes”, señaló el encargado. Y agregó: “Ahora estamos en temporada media, porque no hay nieve. Penitentes y Los Puquios están cerrados, pero la gente se lleva el equipo básico por el frío”. Para el caso del equipo básico, el incremento del precio del alquiler alcanzó el 40%.

En los equipos de esquí con bastones solamente, los costos no son mucho mayores que el año pasado. En temporada alta, el alquiler oscila entre $150 a $200, mientras que en 2011 estaba entre $80 y $120.

Actualmente, como los precios al público son los de temporada media, el alquiler cuesta $100.

Además del alquiler de ropa para evitar el frío de la alta montaña, los visitantes suman al combo de compras y alquileres las cadenas para ruedas, que permiten transitar por las zonas donde se forma hielo en la calzada. Este año, alquilar cadenas para un auto cuesta $50 y para camionetas $80, mientras que en el mismo mes de 2011 el precio era de $50 para todo tipo de vehículo.

“Nunca faltan los que se llevan el trineo, más conocido como culipatín, cuyo precio de alquiler varía según el tamaño: el chico cuesta $20, el mediano $40 y el grande $50. En cambio, el año pasado estaba en $30 y sólo teníamos mediano”, sostuvo Daniel.

Por todo esto, el encargado de la tienda de alquileres aseguró que este año trabajaron entre un 40% y un 50% menos que en 2011.

Además del aumento de los precios, el otro impedimento existente es que hay un 50% menos de nieve que en el invierno anterior.

Las ventas

Además de alquilar elementos, en ese tipo de comercio se ocupan de las ventas de camperas, pantalones, calzados y demás prendas especialmente confeccionadas para enfrentar bajas temperaturas.

En este rubro se registraron aumentos de precio mayores a los de los alquileres, por lo que el mercado fue configurado por los extranjeros prácticamente en su totalidad.

“Los que más vienen son los brasileños, porque los favorece muchísimo el cambio monetario. El lunes vino un hombre con su familia, se llevó tres camperas de niño y tres de adultos, y se gastó $11.000 como si nada”, sostuvo un empleado de American Ski.

Una campera último modelo marca Columbia cuesta $2.800, mientras que en 2011 estaba en $1.500. “Este aumento brusco se dio por las trabas a las importaciones y por el dólar”, aseveró.

Nostalgia

El encargado del negocio de calle Las Heras al 500 de Capital aseguró: “Esta temporada viene floja para el alquiler de equipos. Hay días en que viene mucha gente y otros en los que no entra nadie, y no nos alcanza la recaudación ni para pagarles los sueldos a los empleados”. El comerciante recordó que “las mejores temporadas fueron las de 1997 y 2007. La gente hacía fila en la calle para poder entrar”.