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Cada vez son más informales e impuntuales y “carecen de habilidades sociales”, sentenció el Banco Interamericano de Desarrollo. El análisis incluyó a Argentina y señaló la necesidad de cambios en la educación. Opinan empresari
Un estudio del BID fue lapidario sobre los que ingresan a trabajar en Latinoamérica
En el trabajo los jóvenes son impuntuales, les cuesta reconocer un problema y comunicarlo, no saben trabajar en equipo, les da igual saludar o no, y su conducta no siempre es lo que se dice un ejemplo. Así lo refleja un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que analizó las habilidades sociales de quienes ingresan al mundo laboral en Latinoamérica, con datos que incluyen a la Argentina.
En Mendoza, referentes del ámbito empresarial, comercial e industrial analizaron el problema planteado por el BID y lo compararon con la situación que se vive en la provincia. Todos reconocieron que los inconvenientes existen y que es más frecuente de lo que les gustaría que fuera. Pero también señalan que hay excepciones.
Susana Cavallaro, presidenta de la Cámara Empresaria, Comercio, Industria, Trabajo y Servicios (Cecitys), consideró que la “informalidad” es el adjetivo que mejor califica a los jóvenes que recién dejan la escuela secundaria y debutan en su primer trabajo.
Más allá de que muchos tienen una buena instrucción, fallan a la hora de mostrar actitud, conexión y compromiso. “Les falta garra”, dijo alguna vez Patricio Carvallo, gerente general del hotel Sheraton en Mendoza.
Cavallaro agregó: “Notamos que muchos jóvenes de ahora no son igual a los de antes. Faltan sin aviso y no cuidan el trabajo porque, en muchos casos, el sueldo no es para mantener una familia o para aportar en sus hogares, entonces les da igual. Eso sí, cuando se van entablan juicios para llevarse algo de dinero. Se preocupan mucho por sus derechos, pero no tanto por sus obligaciones. Por supuesto que hay un porcentaje nada despreciable de jóvenes que son excelentes y que no siempre los empresarios cumplen con todas las exigencias legales a la hora de contratar un empleado”.
Adolfo Trípodi, presidente de la Federación Económica de Mendoza (FEM), también ha notado esta falta de habilidades sociales en las nuevas generaciones de trabajadores. “Creo que estamos fallando en la educación en valores. Veo un sistema educativo más laxo y permisivo, aunque no me atrevo a decir que sea culpa total del sistema educativo”, arrojó.
Luego analizó: “Es cierto que los jóvenes muestran una falta de adhesión en el trabajo, pero no nos olvidemos que estamos ante los hijos de la crisis del 2001, cuando muchos jefes de familia quedaron sin trabajo en un país donde la desocupación llegó a niveles históricos. Esto también juega su papel”.
“Volviendo al tema educativo vemos que Argentina ha incrementado la inversión en este sector, pero los resultados en el ambiente laboral no aparecen. Hay una disociación que no es nueva y creo que hay que trabajar mucho para mejorar, como originalmente se hizo con los institutos tecnológicos universitarios cuyas carreras duraban de acuerdo con la demanda laboral o con pasantías más tempranas dentro de las escuelas para educar aprendices que cuando se reciban estén listos para el mundo del trabajo”, sostuvo Trípodi.
Daniel Ariosto, presidente de la Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM), no estuvo de acuerdo con el estudio del BID y las falencias que en él se señalan. “Creo que la apreciación es un poco exagerada, no me parece que en Mendoza sea tan así. Quizás las políticas laborales no han sido las más favorables para los jóvenes y sí acepto que pueden haber errores en este segmento, pero todo es perfectible”, sostuvo.
Finalmente opinó que Mendoza tiene una buena juventud y que si bien puede fallar en algunos aspectos “siempre perfectibles” hay otros que se deben remarcar. “Por ejemplo, el uso que hacen de las computadoras y lo fácil que se adaptan a las innovaciones tecnológicas”, dijo.
Investigación
-El BID se propuso averiguar cuáles son las habilidades que los jóvenes necesitan para moverse con soltura en un trabajo.
-En la investigación se realizó una encuesta en la que participaron 6.200 jóvenes de entre 25 y 30 años de Argentina y Chile. En otro sondeo se registró la opinión de 1.200 empresas de los mismos países y se agregó Brasil.
-Una premisa de las que parte el estudio es que las habilidades adquiridas en la secundaria no son valoradas en el trabajo.
-Se señala que sólo el 15porciento de los jóvenes que buscan empleo lo consiguen y el 50porciento de los que terminan el secundario logra acceder a un trabajo formal.
-El 88porciento de los empresarios señaló dificultades para encontrar las habilidades requeridas en los jóvenes.
-El 55porciento marcó la buena conducta como la habilidad más difícil de encontrar. También la falta de puntualidad y compromiso.
La actitud, tan importante como el conocimiento Los resultados del estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reclaman que la escuela no deje de trabajar las habilidades sociales con sus alumnos.
Los especialistas en educación sostienen que son tan importantes como los espacios curriculares, aunque no exista una materia que se llame saludo, amabilidad, presentismo, predisposición o puntualidad.
La Dirección General de Escuelas (DGE) insiste desde hace tiempo con este tema pero los resultados son tan dispares como los que se logran en la aprehensión de contenidos para aprender a leer, escribir o resolver cálculos matemáticos simples.
“En Mendoza se están realizando diferentes abordajes de acuerdo con los perfiles y orientaciones de cada escuela”, explicó la subsecretaria de Planeamiento de la Calidad Educativa, Livia Sández.
En este aspecto la funcionaria dijo que se dará mayor impulso a los sistemas de pasantías o prácticas laborales en las secciones orientadas y recordó que en las escuelas técnicas hace rato que se busca un alumno con perfil y competencia laboral.
Igualmente reconoció que suele ser una gran falencia entre los jóvenes puntos, tales como conducta, puntualidad, presentismo.
“Esto hay que exigirlo y trabajarlo, por eso consideramos que el trabajo del preceptor cobra un valor muy puntual”, afirmó Sández.
Uno de los ítems en los que se ve una clara disociación entre escuela y mundo laboral es el del presentismo. Un chico que falta las veces que quiere al colegio y nunca se queda afuera del sistema educativo va a tener serias dificultades para entender que en el mundo laboral no van a existir estas contemplaciones.
“Es cierto. Pero hay que entender que para la DGE no da lo mismo que el chico vaya o no vaya a la escuela. Se acompaña su trayectoria, se busca por todos los medios que no quede fuera del sistema, pero no da igual ir que no ir. Tenemos que aceptar que hay establecimientos en los que el ausentismo es alto, pero tampoco es la escuela la única responsable, no olvidemos el rol desdibujado que viene jugando la familia”, señaló la funcionaria.
Por último agregó: “La escuela debe trabajar en estas habilidades sociales y se debe contemplar dentro de la formación integral del alumno. Incluso no debería ser igual la calificación de un chico que las adquiere al que no le interesa o sólo se centra en aprobar las materias”.


