Por Marcelo Arce
El subsidio provincial a los micros creció de $35 a $300 millones en seis años. En 2006 la situación era inversa: el 70% provenía del boleto. El aporte de la provincia es 800% superior al de hace seis años
Subsidios provinciales y de Nación financian el 80% del transporte del Gran Mendoza
Lo que comenzó en 2006 como un fondo que funcionaría a modo de “colchón” para financiar el transporte público en Mendoza terminó siendo uno de los verdaderos sustentos del sistema.
Desde que este modelo de transporte público de pasajeros comenzó a funcionar en noviembre de 2005, los subsidios estatales provinciales (lo que se conoce como Fondo Compensador que se financia en la Ley de Presupuesto) crecieron casi 800% y pasaron de $35 millones en 2006 a los $300 millones previstos para gastar este año.
Esta última cifra fue revelada por el secretario de Transporte de la Provincia, Diego Martínez Palau, el martes, cuando dio a conocer la suba del 50% en el precio del boleto. Según el funcionario, el sistema de transporte necesitará en 2012 alrededor de $1.000 millones para funcionar. De ese total, casi $500 millones serán aportados por el Estado nacional, $300 millones pondrá la Provincia a través del Fondo y el resto, unos $200 millones, provendrá de la recaudación del cobro del pasaje.
En la actualidad, el sistema de transporte en Mendoza está financiado 80% por subsidios (nacionales y provinciales ) y sólo 20% aporta la recaudación. Hace seis años, cuando el sistema comenzó a funcionar, la situación era inversa: 70% provenía del boleto y el resto, de aportes provinciales y nacionales.
“Los subsidios han ido aumentado porque también han ido subiendo los costos del sistema y también se registraron mejoras en el servicio”, justificó Palau.
Pero la variable también cambió, a medida que los sucesivos gobiernos (Julio Cobos, Celso Jaque y Francisco Pérez) fueron aumentando los aportes del Presupuesto provincial para sostener el precio de la tarifa.
Cuando el sistema arrancó, en el último mes de 2005, el boleto mínimo era de $0,70 y Cobos anunció un subsidio de $10 millones para 2006. La tarifa se tocó recién en marzo de ese año (pasó a $0,90) y se terminaron gastando $35 millones.
Entre enero de 2007 y febrero de 2009, el boleto acumuló un aumento de 49% en dos veces (pasó primero a $1,10 y luego a $1,40), sostenido por los aportes estatales provinciales. En 2007, el Fondo Compensador ya era de $55 millones y dos años después llegaba a los $100 millones.
En 2010 y 2011, cuando la tarifa se mantuvo congelada, los subsidios aumentaron de manera sostenida: pasaron de $120 millones en 2010 a los $220 millones en el último año de la gestión de Jaque.
La Nación también hizo su aporte: en 2010, los subsidios que llegaron de Buenos Aires treparon a los $280 millones, un año después llegaron a $360 millones y este año se esperan $460 millones, aunque en su mayoría estos aportes sirvieron para acompañar los incrementos salariales de los choferes.
Se viene otro problema: la SUBE
A mediano plazo se viene otro problema para el transporte. Nosotros seremos una de las primeras provincias en aplicar la tarjeta SUBE, el sistema prepago que ya funciona en Buenos Aires y que todo el interior está invitado a “adherir” para que se implemente en los micros. Pero esa adhesión lleva implícita una trampa: el que no se suba a la SUBE se quedará sin subsidios. Y eso implicará, por caso, que en Mendoza el boleto mínimo costará $5 pesos. Será Cristina Kirchner la que diga qué sectores de la sociedad seguirán subsidiados y cuáles no, con lo cual nuestro gobernador dependerá de ella para que el precio del boleto no sea escandaloso antes de fin de año.