Sorpresa y misterio generó la exhumación de José Santos Ortiz y de quien fuera su esposa, InésVélez, que serán repatriados a San Luis el 25 de noviembre. En las tumbas que ocupaban en la parte
A partir del descubrimiento, ocurrido el jueves de la semana pasada, un equipo de arqueólogosy antropólogos del Área Fundacional de Mendoza se aboca a determinar el sexo, edades y patologíasque padecieron esas personas en vida. Pero como parte del análisis no se incluirá la identificaciónde las mismas. Retorno a casa José Santos Ortiz nació en Renca, San Luis, el 1 de noviembre 1784. Entre otros cargos fue elprimer gobernador que tuvo esa provincia, además de gravitar en la vida política mendocina durantela década de 1820. Se convirtió en secretario del caudillo Facundo Quiroga y fue brutalmenteasesinado con él en Barranca Yaco, Córdoba, el 16 de febrero de 1835. Se había casado en 1811 con la cordobesa Inés Vélez y Sársfield, hermana del autor del CódigoCivil argentino, Dalmacio. Ella hizo traer de Córdoba los restos de su marido para alojarlos en elcuadro A de la necrópolis mendocina, no muy lejos de donde fue enterrada al morir el 5 de febrerode 1870. Con autorización de los descendientes, el gobierno de San Luis firmó un convenio con laComuna de Mendoza para la restitución de los restos de ambos, que viajarán a fines de este mes yserán ubicados en un monumento que se está realizando en el ingreso principal a Renca. En previsión, los familiares de José Santos e Inés solicitaron confirmar el contenido de lastumbas, antes del acto protocolar correspondiente. Por eso, el jueves 28 de octubre se procedió ala exhumación, lo cual se hizo con la presencia de arqueólogos y antropólogos de la Municipalidad. "Si bien no tienen declaración de bienes patrimoniales provinciales, consideramos que los restos son patrimonio. Pedimos participar para garantizar que se realizaría de acuerdo con losestándares que se deben cumplir en el tratamiento de ese tipo de bienes y más teniendo en cuentaque se trata de restos antropológicos", explicó Horacio Chiavazza, director del Área Fundación ycoordinador de ese grupo de científicos. Sorpresas sepultadas El jueves se hizo un hoyo en la tumba de José Santos mientras que se abría la tapa de la queguardaba a Inés. En ese momento, los científicos verificaron las condiciones de los habitáculos,que sin duda sufrieron alteraciones desde que fueron construidos. Entonces comenzaron los hallazgos. Sobre el cofre que contenía los restos de él habíaobjetos: una medalla de Santa Lucía, una pieza ósea que alguna vez se usó para jugar a la taba yotros objetos diversos. También, huesos humanos sobre un trozo de papel de diario Los Andes de ladécada de 1920. Según explicaron en el cementerio, todo eso habría sido introducido a través de los dosrespiraderos que posee el sepulcro. Si bien es común hallar huesos que no pertenecen a quien estáalojado en esa tumba, se labró un acta como siempre se hace cuando se detecta esa situación. La sorpresa mayor llegó cuando dentro de la tumba de Inés, al nivel del subsuelo, seencontraron dos ataúdes ubicados de pie. Contenían sendos esqueletos con tejido blando en estado depreservación. Junto con ellos había trozos de lápidas, huesos y se presume que enterrados puedehaber más. Ahora se busca determinar cuáles pertenecen a la viuda de Ortiz. Chiavazza no quisoaventurarse mientras las investigaciones no arrojen resultados científicamente ciertos. Destacó quepara ellos no fue sorpresa hallar más de lo que buscaban. "La experiencia de nuestras excavaciones en este tipo de sitios, como las ruinas de San Francisco y otros sectores del ÁreaFundacional, nos hacía presumir que podía haber más restos dentro de esa tumba", apuntó. Réplicas del cofre y lápidas Los restos de José Santos Ortiz, que fueron extraídos de su tumba en el Cementerio de Ciudadla semana pasada, se hallaban en una caja de madera que a su vez estaba dentro de un elegantecofre. Al abrirlo encontraron los huesos sobre un lienzo de algodón impregnado con aceitesaromáticos. Cuando se sacó la tapa de la caja, los que asistieron a la exhumación pudieron percibir losperfumes que emanaron libremente luego de másde un siglo y medio. Una vez que la labor de los arqueólogos concluya y tanto él como su viuda, Inés Vélez, seanrepatriados a San Luis, las tumbas serán restauradas por el mendocino Miguel Ángel Marchionni. Porsu parte, Eduardo Walter Quiroga Fuster y Carlos Elías fueron contratados por el gobierno de SanLuis para realizar réplicas de la urna donde descansaba José Santos y también las lápidas de sutumba y la de su esposa. Un laboratorio en la capilla Las excavaciones en la tumba de Inés Vélez seguirán posiblemente hasta hoy, a cargo de lashistoriadoras Valeria Zorrilla y Cristina Prieto, quienes dirigen a estudiantes de Arqueología dela Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, y a personal del cementerio. El cofre con los restos de José Santos Ortiz, que son responsabilidad de la Comuna hasta quesean trasladados, se encuentran en un lugar oculto del cementerio para preservarlos de los curiososo malintencionados. Los huesos que se van sacando de la tumba de su viuda se llevan a un laboratorio de campo quese ha improvisado en la capilla del camposanto.Ahí, la antropóloga Daniela Marcegosa los analizapara determinar el género, edad y síntomas de enfermedades que puedan presentar; también, losensambla para saber hasta dónde podrán ser completados los esqueletos. El coordinador de la investigación, Horacio Chiavazza, destacó que éste es el primer estudioarqueológico que se realiza en el cementerio. "Una vez terminado, todos los restos serán reintegrados a la tumba que, como la de Ortiz, será restaurada. En cuanto a los resultados, conformarán un informe que se difundirá sólo si losfamiliares, la Comuna y el gobierno de San Luis lo autorizan", resaltó.
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En el contrafrente de la tumba de José Santos Ortiz se hizo un hueco para extraer el cofre que contenía una caja con los huesos del prócer puntano.
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El antiguo cofre será replicado por artistas puntanos.
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Barranca Yaco. Dibujo que recrea el crimen de Quiroga y de Santos Ortiz.
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El gobernador Santos Ortíz.