ver más
El subcomisario Walter Quiroga, jefe policial de la Base Cóndor, se reincorporó al trabajo porque “ es el único instructor de vuelo que tenemos”, según justificó el ministro de Seguridad, Carlos Aranda.

Sólo suspendieron por 15 días al piloto que paseó a particulares en un helicóptero del Estado

La necesidad tiene cara de hereje , según reza un viejo dicho popular. La sabia expresión terminóuna razón para que el Ministerio de Seguridad desplegara toda su piedad y separara sólo por 15 días

al subcomisario Walter Quiroga, jefe policial de la Base Cóndor, luego de que en abril
saltó a la fama por llevar de paseo al dique Potrerillos a una mujer policía, a su hija y unamigo de esta, en uno de los costosamente millonarios helicópteros de la fuerza. La novedad se conoció esta semana, cuando Carlos Aranda fue a la Comisión Bicameral deSeguridad. Allí, el ministro y Eduardo Bauzá, jefe de Gabinete de la cartera de Seguridad,justificaron la decisión del breve pase a disponibilidad que se aplicó por aquellos días,argumentando una insalvable necesidad operativa, que obligó a poner a Quiroga rápidamente enfunciones. "No podíamos darnos el lujo de pararlo por más tiempo. Es el único instructor de vuelo que tenemos en la Brigada con 1.047 horas de vuelo (una cantidad más que apreciable para un piloto)",explicó el ministro. Bauzá amplió que "el viaje que hizo con el helicóptero estaba previsto y autorizado eincurrió en una falta ética, que era llevar pasajeros que no debían subir". Sin embargo, la Inspección General de Seguridad todavía no da su veredicto sobre Quiroga,tras abrirle el sumario administrativo. Esa investigación está a punto de resolverse y un informede la aseguradora de las aeronaves, la holando-americana, alivianó el peso de la responsabilidaddel piloto, al confirmar que está autorizado para hacer ese recorrido de montaña y, por lo tanto,en ese vuelo está garantizada la cobertura, sin importar la cantidad de pasajeros que llevaba. De todas formas, es un secreto a voces que la Inspección no va a dejar pasar lo que consideraun "inadmisible" uso de los bienes del Estado y le pedirá en breve al Ministerio una dura sanciónde escarmiento para Quiroga que, sin embargo, no llegará al extremo de separarlo de la fuerza. El escándalo El paseo con el helicóptero policial, realizado el 18 de febrero del año pasado y reveladodos meses después, fue un verdadero escándalo para el Gobierno provincial al que le costó variosdías de reprobación pública. Primero, porque las autoridades del Ministerio de Seguridad desconocían la decisión delsubcomisario Quiroga de llevar a un grupo de amigos a dar una vuelta y, segundo, porque las fotosdel "viajecito" hasta el dique Potrerillos en una soleada mañana, fueron colgadas con totalcandidez y naturalidad por la hija de la uniformada beneficiada con el paseo. La muchacha subió asu cuenta de Facebook 26 fotografías para que sus cientos y cientos de contactos no se perdieranesas imágenes. El incidente fue descubierto y denunciado, para colmo de males, por un legislador de laoposición política, el radical Carlos Infante y le salió caro al ministro Carlos Aranda y equipo,porque se llevó puesto sin chances retorno al jefe máximo de la Brigada Aeronáutica, elvicecomodoro(re) Juan Carlos Castillo que debió renunciar al cargo luego de que se potenciaranotras denuncias ya realizadas sobre el uso discrecional de los helicópteros y se revelara que el exmilitar era director de una escuela privada de vuelo que tenía como alumnos a los aprendices depiloto de la Base de la que él estaba a cargo. Castillo tuvo que armar las valijas, luego de que el alumnado confirmara una comisióninvestigadora, encabezada por el diputado provincial Daniel Cassia, que el director de la escuelaprivada de pilotos y jefe máximo de la base y de la brigada les autorizaba a los pilotos eninstrucción, horas extras (cupos de recargo) costeados por las arcas del Estado provincial, paraque con ese dinero, estos pudieran pagar el curso que, justamente, Castillo les dictaba paraaprender a volar.

MÁS LEÍDAS