Por Carina Pérez
Este es el dato oficial, sin contabilizar las urgencias y otras intervenciones que, por la patología, no pueden esperar. El Gobierno busca una solución política para desactivar otras 48 horas de huelga.
Se suspendieron 640 cirugías en ocho días en la provincia por el paro de la Salud
Por los ocho días de paro acumulados por el conflicto con los gremios de la salud, ATE y AMPROS, quedaron en espera alrededor de 640 cirugías, según datos oficiales del Ministerio de Salud.
En los hospitales públicos de toda la provincia son practicadas por día unas 100 operaciones, pero durante las jornadas de huelga los directores de los centros asistenciales informaron que igualmente fueron concretadas entre 15 y 20 por tratarse de pacientes que no podían esperar. Esto es fuera de las cirugías urgentes de accidentados o baleados, por ejemplo. Es decir, que se considera que fueron postergadas unas 80 por cada día de paro, de ahí las 640.
El número podría seguir creciendo si el Ejecutivo no encuentra nuevas alternativas de aumento salarial para el sector de salud y si la intervención del vicegobernador, Carlos Ciurca, en el conflicto no da el fruto esperado durante este fin de semana para destrabar el paro anunciado por los sindicatos para el miércoles y el jueves (ver aparte).
Mientras se espera una solución política, el Ministerio de Salud trabaja en un plan de recuperación de prestaciones quirúrgicas, estudios complementarios y consultas ambulatorias suspendidas por la huelga. Hasta ahora lo que aparece más claro es la cantidad de intervenciones en espera, según informó el director de Hospitales, Oscar Renna.
“Más allá del número de cirugías suspendidas por el paro, estamos analizando la lista de espera para depurar la demanda por diagnóstico y número de documento. Además, vemos si el mismo paciente ha pedido la cirugía en varios hospitales para operarse en el que primero le solucione el problema”, indicó el funcionario.
Este “blanqueo” –como le gusta decir a Renna– les sirve para tener una dimensión real de la situación y redistribuir entre la red hospitalaria a los pacientes de menor complejidad, y dejar libres quirófanos en los grandes centros asistenciales como el Central.
Pero dimensionar la cantidad exacta de cirugías en espera también implica contabilizar la carga horaria de cada servicio quirúrgico para reorganizar el equipo médico y ver si estos pueden operar por la tarde, teniendo en cuenta la cantidad de quirófanos disponibles.
La tarea no es sencilla, primero porque de existir una carga horaria para repartir entre dos turnos, es decir, sin pagar horas extras, habrá que ver si los médicos acceden a trabajar fuera de su horario habitual. A esta dependencia de la voluntad de los profesionales se agrega la complejidad de las patologías, entre las cuales habrá algunas intervenciones de poca duración y otras más largas.
Esto significa que la recuperación de días laborales también depende de la especialidad de cada servicio porque no es lo mismo hacer una operación de cerebro que puede extenderse 6 u 8 horas, que una de vesícula, más breve.
Renna evitó precisar la cantidad concreta de operaciones que es posible recuperar verdaderamente cuando la actividad se normalice.“La meta es del 100%”, dice y añora, pero sabe que tal vez, con mucho esfuerzo, lleguen a la mitad de ese objetivo.


