ver más
También se logró reunir la sangre necesaria a través de una labradora que sirvió de donante. El animal continúa en grave estado

Se logró recaudar el dinero para la operación y tratamiento de Tigger pero hay que esperar su evolución

Tiger lucha por seguir viviendo luego de que un petardo le explotara en el hocico ayer al mediodía. El perro callejero es conocido por los vecinos del microcentro mendocino y resultó gravemente herido cuando empleados de dos federaciones de sindicatos municipales de la provincia reclamaban en las puertas de la Subsecretaría de Trabajo mejoras salariales, entre otros aspectos. Los manifestantes usaban para hacerse escuchar no sólo bombos y platillos, sino también pirotecnia de alto impacto. Al parecer, el animal, alborotado por el ruido y el tumulto de gente comenzó a ladrar alterado por el contexto, se acercó a uno de los explosivos, quiso morderlo y terminó estallándole en el hocico.Inmediatamente después el perro fue trasladado por empleados de la Fiscalía de Estado hasta una veterinaria ubicada en Godoy Cruz, donde fue atendido de urgencia. Según explicó el médico veterinario Adrián Barón, el animal llegó con "un trauma craneano y edema cerebral. También presentaba una fractura doble en la mandíbula y una destrucción de los tejidos blandos, sumado a una importante hemorragia".Hasta anoche Tiger continuaba estable pero en peligro, al cuidado de los médicos de la veterinaria. "Queda un largo camino por recorrer. Primero hay que mejorar el estado cerebral y más adelante repararemos la fractura. Si no hay daño neurológico central es muy probable que se salve. Las primeras 48 horas son fundamentales", explicaba el especialista mientras aplicaba corticoides y lo acomodaba en la mesa de cirugías.El apoyo social Una vez conocida la noticia de Tiger por los medios, su foto comenzó a circular por las redes y se organizó una importante campaña para recaudar fondos. La ayuda no tardó en llegar, ya que decenas de personas se acercaron espontáneamente hasta la veterinaria a dejar donaciones de dinero para que el animal fuera atendido de la mejor manera. Fueron tantos los interesados que en poco tiempo se juntó la plata necesaria. Lo restante quedará en un fondo para ayudar a otros perros de la calle o para el mismo Tiger durante el tratamiento que necesitará posterior a las cirugías que tendrán que aplicarle. Quién participó activamente en su cuidado fue la agrupación Perros de la Plaza, dedicada a velar por los callejeros del centro.Mauro Ayala (24) y su novia Estefanía Jeria (28) fueron dos de los mendocinos que se acercaron a dar una mano ofreciendo sus ahorros para donarlos. "Conozco al perro y fue doloroso ver su estado", confesó Ayala. Mirta Barros (58) integrante de la protectora de animales dijo: "Este hecho es lamentable, no queremos que hayan más perros en la calle, necesitamos que la gente nos ayude, porque todos somos responsables de lo que les pasa a estos animales".Una donante particularUna labradora rescatada de un contexto de violencia fue quien donó la sangre necesaria para que Tiger se estabilizara durante las primeras horas posteriores a la explosión. Canela llegó moviendo la cola junto con su dueño, Gastón Smordel (39). "La tengo hace tres años en casa, pero la perra tiene cinco años. Antes pertenecía a una familia que la tenía atada, le había cortado las cuerdas vocales para que no ladrara y estaba golpeada y muy delgada", recuerda su nuevo amo.Lejos de ese horroroso pasado, ahora Canela luce kilos de más, un pelaje rubio brillante y se transformó en uno de los partícipes más importantes de la recuperación de Tiger, que pese al tremendo estallido recibido insiste en salir adelante.El ataque a este animal será investigado por la Justicia y ya se abrió una investigación para determinar responsabilidades (ver a parte).

MÁS LEÍDAS