Investigan el destino del dinero que pagó una multinacional por servicios extraordinarios que no se cumplieron y de $20.000 que iban a usarse para reparar una camioneta.

Se desató un escándalo en la Zona Este y la Policía Rural está en la mira

Por UNO

La jefatura de la Policía de Mendoza investiga el destino del dinero de una multinacional que habíacontratado servicios extraordinarios que no se cumplieron. La compañía también había aportado

$20.000 para arreglar un móvil policial que, a un mes del supuesto arreglo, está en igual estado

que antes. El nuevo escándalo tiene en la mira a la Policía Rural de la Zona Este e involucra a

personal jerárquico.

El caso, que Diario UNO venía siguiendo desde hace 15 días, fue confirmado ayer por el

director de la Policía de Mendoza, Juan Carlos Caleri, y el responsable de la Policía Rural,

comisario general Ernesto González. Ambos aceptaron que ya se ha abierto una investigación para "

establecer qué ocurrió y cuáles son las responsabilidades" por el desvío de miles de pesos

aportados por la multinacional que no llegaron al destino establecido.

Todo empezó a principios de julio. Una compañía sismográfica multinacional se estableció en

un galpón ubicado sobre la ruta 7 en San Martín, para realizar algunos estudios en la zona. Para

cuidar su costoso equipamiento, los encargados se contactaron con la Policía Rural del Este, cuya

base principal se encuentra en El Espino. La empresa necesitaba que sus bienes fueran custodiados

por 6 efectivos, 4 en horas nocturnas y 2 en las diurnas, que contaran con una camioneta 4 x 4 y

una moto.

El subcomisario a cargo y su segundo, un oficial inspector, contestaron que podían cumplir

con esa misión. Entonces, se realizó un acuerdo por el que la compañía debía pagar, a cambio de la

movilidad requerida, la reparación completa del motor de una Ford Ranger que ya había cumplido su

vida útil y los servicios extraordinarios de los 6 policías.

El acuerdo fue visado por el comisario general González y el jefe de la Policía Caleri. Sin

embargo, cuando la empresa remitió el dinero para pagar la reparación de la Ranger, lo hizo

directamente a los responsables de la delegación de El Espino. Incluso, en las primeras semanas los

servicios extraordinarios fueron abonados por al empresa directamente a los efectivos y no

siguiendo los pasos normales de depósito.

A mediados de julio, la compañía debió trasladarse a Tunuyán para efectuar estudios en la

región. Hacia allí, día tras día, partieron los móviles y los policías del Este a cubrir los

servicios contratados. Sin embargo, pese a que en las planillas de la delegación figuraban

diariamente 6 policías afectados, sólo concurrían 3 o 4.

"La empresa pagó religiosamente. Aquellos policías a los que se les liquidó $900 semanales

sin haber trabajado debían entregarles ese dinero a los jefes de la unidad, quienes decían que era

para pagarle al mecánico que arregló la Ranger", dijo ayer una fuente cercana al caso.

Además, pese a tener el motor supuestamente "hecho a 0km", a la camioneta sólo "la ataron con

alambre, la hicieron pasar por impecable y hoy hay que ponerle aceite todos los días", dijo la

misma voz.

¿A dónde fue la plata del arreglo de la camioneta? ¿A dónde iba a parar el dinero por

servicios extraordinarios que cobraban los policías que no habían cumplido con el trato? "Es lo que

estamos investigando", dijo ayer el jefe Caleri, dichos que también repitió el comisario general

González.