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Arturo se quedó solo a principios de mayo, cuando murió Pelusa, su compañera durante19 años, debido a una infección originada en unas heridas que le causó el macho. Urge juntarlo con una hembra para evitar que se ponga agresivo. Como no hay plata para

Satisfacer el apetito sexual de un oso polar que perdió a su pareja desvela a las autoridades del Zoológico

Por Paola Alé

Arturo, el oso polar que vive en el Zoológico de Mendoza, quedó viudo a comienzos de mayo. Pelusa, su compañera desde 1993, murió víctima de una infección en una pata, de la que no se pudo recuperar. Hay que decir que las heridas se las produjo el macho, lo que podría considerarse un entrevero matrimonial.

Ahora, desde la Secretaría de Ambiente de la provincia, están preocupados por el futuro del animal, que es una de las principales atracciones del paseo ubicado en el parque General San Martín.

Así lo declaró el titular del área, Marcos Zandomeni: “Hay una discusión: o mandamos a Arturo a otro lado o traemos una osa. Si se queda mucho tiempo solo se pondrá muy huraño y para cuando podamos traerle una pareja va a estar demasiado agresivo”, soltó el funcionario.

El punto es que en el Zoo creen que la operación no será nada fácil.

Oso solitario

La realidad para Arturo es que será extremadamente difícil encontrarle una pareja. Así lo aseguraron el director del Zoológico, Guido Loza, y uno de los guías, Germán Marcón.

Esto porque no hay osos polares disponibles para canje en lugares cercanos. Además, Loza explicó que las organizaciones exigen ciertos estándares para traer a estos animales, difíciles de cumplir. Por último, es una operación que exige altos costos. Así lo explicó Zandomeni: “Traer un oso polar es carísimo. Si yo discuto fondos para otras cuestiones urgentes, imagínense para traer una osa”.

De todas maneras, tanto el director del Zoo como el guía dijeron que los osos polares son animales solitarios, que en la naturaleza viven separados, pero se juntan para aparearse. En este sentido aseguraron que el animal, de unos 28 años, podría pasar la última etapa de su vida solo. Aunque en este caso en particular Arturo se había acostumbrado a vivir en pareja y esto complicaría un poco su situación.

Por ahora, y quizás por lo que le reste de su vida –la expectativa es que llegue a los 35 años de vida– Arturo habitará solo el recinto que antes compartía con Pelusa.

Son dos habitaciones con aire acondicionado, pileta y un sistema de aspersores que lo refrescan durante el verano. En nuestro Zoológico, los osos polares se reprodujeron, pero las crías no sobrevivieron. Según Marcón, es posible que hayan nacido sin instinto de succión y por eso la osa Pelusa no los alimentaba.

Por ahora el estado de salud de Arturo es muy bueno. El animal come cerca de cinco kilos de carne con hueso y pescado por día, además de verduras y frutas.

Su dieta es balanceada para mantenerlo en buenas condiciones físicas.

Operación canje

El proceso de traer animales, o llevar afuera especies del Zoo local, no es sencillo.

En primer lugar se conforma una comisión interna, con personal del paseo –veterinarios, capataces y funcionarios– y se estudian las posibilidades de oferta y demanda del Zoológico. Luego se conforma una comisión externa, en la que participa la Dirección de Ganadería, el Colegio Veterinario, la Dirección de Recursos Naturales y el mismo Zoo. El último paso es el aval de la Fiscalía de Estado, que debe dar el visto bueno, para poder comenzar el proceso.

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