Laura Manzano envió a Diario UNO una sentida, emotiva carta de agradecimiento. Se trata de la mamá de Rocío Palomo, la lavallina de 9 años que estaba en lista de espera del Incucai, recibió un trasplante de corazón el 27 de abril en el hospital Garrahan y horas después falleció a causa de las severas complicaciones pulmonares que le provocaron un sinfín de neumonías durante su corta vida.
La mamá de la nena lavallina transplantada de corazón en Buenos Aires envió una emotiva y desgarradora carta de agradecimiento a todos los que la apoyaron, y pidió ayuda para otros nenes transplantados.
"Rocío no superó la cirugía, pero si pudiera volver atrás elegiría el mismo camino"
Esta es la carta completa:
"No tengo palabras para agradecer a la gente que nos acompañó en este proceso. Fue tanta, tanta que no me alcanzaría el diario para nombrarla.
"Quería contarles que Rocío siempre fue una personita muy especial, llena de alegría, de humor, de amor, llena de luz. Detestaba levantarse temprano: para ella la única función de la escuela era tener amigos. Decía que la vida era para compartir con todos los seres queridos. En 10 meses que estuvimos lejos pudo mantener y generar nuevas amistades a través de internet. Pasaba largas horas chateando con sus “contactos”, como dicen los chicos.
"Era tan especial que aceptó con absoluta entereza su enfermedad y con gran valentía emprendió todo lo que esto conllevaba, como si supiera que así tenían que ser las cosas. Su misión en el paso por esta tierra era inmensa. Tenía que cumplirla velozmente porque su tiempo debía ser corto. Y así fue, corto, veloz, intenso, hermoso.
"Cuánto dolor sentimos todos cuando descubrimos su cardiopatía ya avanzada y su posible cura. Decidimos optar por el único camino que probablemente le alargara su vida: el tranplante. Esa elección implicó dejar todo, todos… partimos rumbo a Buenos Aires las dos, a vivir en Parque Patricios, a 8 cuadras del Hospital Garrahan. Hicimos de todo allá: recorrimos media capital federal en bicicleta, conocimos gente hermosa, integramos el mundo del Garrahan y de los chicos tranplantados, disfrutamos cada momento, cada minuto de los 10 meses que allí estuvimos, fuimos plenas, felices.
"A pesar de que su corazón y pulmones estaban muy enfermos, ella parecía una nena sana, pues siempre decía que estaba bien, siempre tenía una sonrisa en su rostro, siempre salía con un chiste disparatado, siempre tenía la palabra “te amo” en su boca. Rocío fue una niña feliz, valiente y amorosa hasta el minuto antes de ingresar al quirófano. Amaba a todos, disfrutaba haciéndose de muchos amigos, era feliz cuando le escribían por internet, y se emocionó a más no poder cuando supo que todo un pueblo y una provincia conocía su caso y rezaba por ella.
"Como mamá tengo el alma partida de dolor, pero a su vez siento paz, pues hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance. Esta situación hizo que yo pasara los mejores meses de mi vida junto a ella, que conociera el mundo fantástico del Garrahan, que mi cabeza se abriera a una realidad poco conocida por la población. Pudimos ver que cada niño tranplantado se recuperaba de manera impresionante, pude vivenciar las injusticias sociales entorno a cada una de las familias que allí nos encontrábamos, y pude conocer aspectos maravillosos, dignos de ser contados como es el caso de la escuela domiciliaria, el equipo médico, los payamedicos…
"Rocío no superó la cirugía, pero si pudiera volver el tiempo atrás elegiría el mismo camino. Esta opción de la ciencia es maravillosa, junto con el acto de amor supremo de las familias que son donantes. Faltan cosas: la detección temprana de estas enfermedades, centros de atención regionales… faltan cosas, pero elegiría una y mil veces ese camino.
"El paso de Rocío nos abrió puertas para cambiar o iniciar muchas cosas. Los que tuvieron la posibilidad de conocerla, aunque sea por el chat, saben de qué estoy hablando. Entre las puertas que se abrieron se encontró la posibilidad de realizar aportes de mejoras trascendentales en el proyecto de ley para tranplantados que va a beneficiar a todas las familias que tengan que pasar por lo mismo, Comenzamos a escribir un libro de ayuda para padres, médicos y familiares.
"En lo que a mí respecta Rocío me enseñó la alegría, el amor y la compasión con el prójimo, la paciencia, focalizarme en las cosas importantes de la vida, pues yo me pregunto cuan sutil es la vida y todo el tiempo que perdemos en cosas banales, absurdas.
"Deseo que institucionalmente el sistema mejore, que los trámites sean más sencillos, la atención más humana e igualdad de derechos y posibilidades para todas las familias, así, para que a quienes les toque pasar por lo mismo no tengan que enfrentarse con las ridiculeces cínicas existentes y pueda abocarse de lleno a contener a su hijo.
"El 27 de abril mi Rocío, mi chiquita hermosa, dejó su cuerpito enfermo. Y así como el paso de las orugas cuando se convierten en mariposas, ella abrió sus alas y se convirtió en un bello ser espiritual. Ahora no la tengo solo yo, como cuando estábamos en Buenos Aires, ahora ella está en mi corazón y en el de todos los que la amaban y la conocían.
"Gracias una vez más a todos los que nos tuvieron presentes, fueron la energía que necesitábamos para seguir adelante, fueron contención, regocijo de sentirnos queridas. Gracias a mis amigas del alma, gracias a quienes contuvieron a mi hijo Agustín por estos meses, gracias a los amigos que nos acompañaros en Buenos Aires hasta el último momento, Gracias a los que permitieron que el avión se demorara para que Rocío pudiera darle el último beso a su papá, gracias a los papás que donaron los órganos de su hija, gracias, por siempre gracias".



