Mientras Débora Di Falco espera en San Luis y tras las rejas que un tribunal de alzada responda elpedido de libertad planteado por su abogada defensora, en Facebook se multiplican las expresiones
El fenómeno refleja el aplastante poder de las redes sociales, que han reducido a la sociedadde masas del siglo XXI a simples aldeas. Como en la antigüedad, cuando el oprobio se ejecutaba cara a cara en un pueblo, ahora la redsocial permite a la ciudadanía hacerlo con nombre y apellido, con imágenes y masivamente. Guadalupe Di Falco, de 4 años, fue hallada muerta el 12 de setiembre en una precaria viviendade la capital puntana donde había sido dejada por Débora (quien había venido a Mendoza) con unapareja que allí vivía y otros seis hijos. La pequeña murió por un brutal golpe en la cabeza y los horrorosos maltratos de los que fuevíctima, que incluyeron quemaduras de cigarrillo. Miguel Ángel Riquelme y Dora Videla, la pareja que tenía a cargo a Guadalupe, están presos yacusados de homicidio calificado. A poco más de un mes del asesinato, miles de usurarios en Facebook repudian sin piedad a lajoven y le reprochan su condición de prostituta. El grupo más reciente se llama "¿Quién es Débora Di Falco"? y ya tiene 612 adherentes. Elotro, que se hizo conocer primero, se llama "Justicia por Guadalupe Di Falco" y cuenta con laadhesión de 8.139 usuarios de la red social. En ambos grupos se han cargado fotos de Débora cuyo origen no se menciona, pero queseguramente ya circulaban en internet como parte de los muestrarios que hacían a su únicaactividad: la prostitución. En ambos grupos, la mayoría de los usuarios que adhieren son mujeres y son ellas las que seexpresan de la peor manera. La reprobación es unánime y de grado extremo, con la más amplia variedad de insultos quecualquier señora mayor calificaría de irreproducibles. Los usuarios no ocultan sus rostros ni sus nombres y descargan toda su furia por lo queancestralmente se considera imperdonable: abandonar a un hijo pequeño a su suerte. La indignación es el denominador común y todos le desean una larga vida, pero en la cárcel. El tribunal que decidirá la suerte de la joven Por ahora la investigación que tiene a Débora presa estáparalizada mientras un tribunal de jueces evalúa y revisa si corresponde la acusación de abandonode persona seguido de muerte que pesa contra la mujer y que le impuso el juez que tiene la causa. Los requisitos que el tribunal evaluará para poder dejar en pie la acusación son que el juezque la detuvo tenga algunas pruebas iniciales que le permitan anticipar que Débora sabía claramentelos riesgos que corría su hija. Es decir, el juez no puede suponer ni especular, tiene que haber hallado y mencionadopruebas mínimas. Esto es así porque en el Código Penal la figura de "abandono de persona" y su versión másgrave, "seguida de muerte", es dolosa. El delito exige que quien lo comete tenga manifiestaintencionalidad de abandonar y de dejar morir. Si al contrario, la conducta del acusado es de pura negligencia, de ignorancia, no hayentonces intencionalidad y en consecuencia el delito de abandono no se podría sostener legalmente. Débora le dijo al juez que no tenía opción, que dejaba a su hija con los Riquelme o si no seiba con ella a la calle y que nunca notó maltrato alguno. Las pericias serán la clave.
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Guadalupe, asesinada brutalmente en San Luis.