La cita era a las 18 del sábado en San Martín y Peatonal, en Ciudad de Mendoza. Sin embargo, a las 17 ya se podía ver a una buena cantidad de personas esperando para recibir un libro gratis, movida denominada Gran Librazo Nacional, con la que las editoriales intentaron dar a conocer la crisis que están atravesando. Fallas en la organización, que no esperaba a tantos demandantes, hicieron que a pesar de haber repartido más de 1.500 ejemplares, muchos se fueran enojados y a los gritos por no poder llevarse uno.Con los brazos extendidos y las palmas abiertas, miles de mendocinos se agolparon en lugar para recibir un libro gratis. En menos de media hora, todos los ejemplares disponibles se agotaron y muchos de los presentes no pudieron quedarse con ninguno. "Se juntó demasiada gente, sobrepasó nuestras expectativas. Generalmente, lo que está referido a los libros no tiene mucho eco. Repartimos 1.500 libros en media hora. Supongo que la cantidad de personas era cinco veces más, pero obviamente a todos no les podíamos dar. La expectativa era poner en evidencia la crisis editorial que estamos viviendo", expresó Jorge Córdoba, de la editorial Bruma.Uno de los inconvenientes, según relataban aquellos que no pudieron obtener un libro, es que muchos sacaban de a varios, cuando la idea era llevarse sólo uno por persona, y no conformes, volvían a ingresar para seguir sacando. Además, nunca se logró formar una fila ordenada para que recibieran y pudieran retirarse para dejar lugar al resto.La iniciativa se replicó en varias ciudades y provincias del país, donde en total se repartieron 30.000 libros, cifra alusiva a la cantidad de desaparecidos durante la última dictadura.


