Miguel Ángel Moreno Salinas se escapó el sábado de la cárcel de máxima seguridad de Cacheuta. Su novia, de curtido prontuario, también está presa y nunca dejaron de comunicarse. Una historia de amor, violencia extrema y muerte.

Reforzaron la seguridad en el penal de mujeres porque uno de los fugados de Almafuerte tiene allí su novia

Por UNO

Por Javier Polvani

Hasta el más desalmado de los homicidas es capaz de perder la cabeza por amor. Por eso se reforzó la seguridad en la cárcel de mujeres de El Borbollón después de la fuga de tres presos ocurrida el sábado en la madrugada en el Penal Almafuerte.

Amor, violencia extrema, robo y muerte son marcas indelebles en el pasado de Miguel Ángel Moreno Salinas, el recluso con peores antecedentes entre los tres que se escaparon del centro de detención provincial de Campo Cacheuta. Condenado por un homicidio a sangre fría y fugado de la cárcel, el peligroso delincuente cayó preso por última junto a su novia, a quien le descubrieron antecedentes y terminó en la prisión de mujeres.

El 7 de junio del año pasado, la policía allanó un domicilio de Guaymallén con la misión de encontrar al homicida que se había escapado el 12 de noviembre de 2010 de Boulogner Sur Mer, adonde purgaba una condena a 23 años de prisión por el asesinato del comerciante del barrio La Gloria, Dardo Jara, perpetrado el 2 de abril de 2009. Moreno se encontraba junto a su novia, cinco años menor que él, a quien corrió a buscar no bien se zafó de la cárcel en la primera oportunidad tras ser condenado.

La mujer tenía antecedentes en una serie de robos agravados ejecutados en distintas zonas de Guaymallén, en los que no habría participado su enamorado. Y el destino, tras la intervención de la Justicia, la condujo a la prisión femenina de El Borbollón. Como consecuencia de sus actividades delictivas, los enamorados quedaron distanciados uno en cada punta de la periferia del Gran Mendoza y encerrados, sin ninguna posibilidad de verse.

Moreno no dejó nunca de hablar de su novia durante su detención en Almafuerte, adonde fue a parar luego de ser recapturado, contaron fuentes penitenciarias a este portal. Y no son pocos los que consideran que la urgencia por reencontrarse con su amada fue uno de los motores que llevaron al peligroso criminal a motorizar la fuga que protagonizó con Ángel Alberto Espinosa Tello, de 21, Alberto Oscar Sevilla Gómez, de 42, el sábado en la madrugada.

Desde la mañana de ese día, cuando se descubrió el escape de los presos de Almafuerte, a más de uno en el Servicio Penitenciario se le cruzó por la cabeza la posibilidad de que Moreno intentara burlar la seguridad del penal de mujeres para llevarse a su novia. Sería como meter la cabeza en la boca del lobo, pero como reza la apertura de esta crónica: Hasta el mas desalmado de los homicidas es capaz de perder la cabeza por amor.