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La medida que busca aplicar la Dirección de Transporte pretende descomprimir el embotellamiento en la zona céntrica. Por la suciedad y la inseguridad que se da en muchas de ellas, se remueven entre 20 y 30 por año a pedido de los afectados

Quieren eliminar la mitad de las paradas de colectivos

Pañales sucios, preservativos usados, botellas de cerveza, latas, cajas de comida, además de los distintos fluidos que puedan provenir del cuerpo humano. De lo que se busque se puede encontrar frente a las viviendas, comercios o instituciones que tienen el perjuicio de que se les colocara una parada de colectivos frente a sus propiedades. Varios de ellos también sufrieron los embates de la delincuencia, que se ve atraída por la cantidad de personas que suelen permanecer esperando un micro.Todos estos pesares hacen que cada año sólo en el Gran Mendoza la Dirección de Transporte remueva o traslade entre 20 y 30 paradas a pedido de los afectados.Además se estudia a corto plazo reducir la cantidad a la mitad y sistematizar ese cambio en la nueva licitación. "Una de las ideas que se están trabajando para implementar en breve y resolver el embotellamiento de colectivos en el centro es hacer las paradas cada 400 metros y no cada 200 metros como están hoy. Eso significaría reducirlas a la mitad y haría que los colectivos tengan una mayor velocidad y un mejor servicio, porque frenarían menos, y a los usuarios les significaría un ahorro de tiempo y sólo tendrían que caminar 200 metros más", cuenta Julio Zurro, del Departamento de Planificación de la Dirección de Transporte, en donde trabaja desde el 2001.La mayoría de las actuales paradas urbanas están dispuestas en el lugar que ocupan desde la licitación de 1991 y algunas se modificaron con la última licitación de recorridos, en 2005. "Esas licitaciones en virtud de los recorridos definen el lugar de las paradas y nosotros sólo colocamos el poste con la cartelería que indican las líneas que pasan por allí. A la garita en donde espera la gente la pone cada Comuna y por tanto ellas son las responsables de la limpieza de ese lugar", explicó Zurro y admitió: "A diario recibimos notas pidiendo que cambiemos una parada, la mayoría por el tema de seguridad, como es en el caso de ciertas zonas de Las Heras o Godoy Cruz, en donde varios vecinos se quejan de que en esas paradas se juntan chicos a tomar alcohol y provocar disturbios".Si bien los reclamos de los afectados llegan de todos los departamentos del Gran Mendoza, el fuerte de las quejas surge desde el microcentro, en donde se concentran los recorridos y paradas de la mayoría de las empresas de transporte.Padecer una parada de micros"Nos mudamos acá hace 10 años, pero nunca pensamos que tener una parada frente a nuestra casa nos iba a perjudicar tanto. Más allá de encontrar de lo que te imaginés metido en la reja de la ventana del frente, nos rompieron varias veces los vidrios del portón del garaje, hasta que decidimos tapiarlos con madera. Acá tenés que mirar muy bien cuando salís porque la inseguridad es tremenda, hay gente esperando el micro y pasan los motochorros y les arrebatan carteras o celulares. Hace 6 años mandamos un escrito a la Comuna pidiendo más limpieza y más seguridad, pero no pasó nada. Encima tenemos un boliche en calle San Juan y todos los borrachos parecen venir a usar mi casa de baño antes de tomarse el micro", se quejó Julio Rubiño (27), el dueño de una casa de Rioja entre Rondeau y Zapata de Ciudad. Si bien existen algunos comercios citadinos que se benefician del público que reúne las paradas de co-lectivos, como pueden ser algunos quioscos, están quienes deben tole-rar las consecuencias de esas aglomeraciones momentáneas de personas. "Da vergüenza describir lo que encontrás encajado en la reja metálica o lo que está pegado a la vidriera, que por nuestra salud y la imagen del negocio debemos limpiar todos los días. Tanto nos afectan las paradas en esta cuadra que desde hace 2 años firmamos con varios comerciantes más una nota que enviamos a la Comuna pidiendo más limpieza, pero nunca se nos respondió. Yo no me mudo porque perdería clientela que hace 30 años me busca acá", admitió Evelyn Chiavarine (54), peluquera de calle Patricias Mendocinas casi Colón de Ciudad, en cuyo frente paran varias líneas de colectivos. A la suciedad y la inseguridad, los empleados del instituto Amicana, en calle Chile 987 de Ciudad, les suman el dilema de los continuos grafitis que dejan en sus paredes varios de los que se aburren esperando el micro, sobre todo de noche. "Nuestras paredes están permanentemente rayadas. Hemos limpiado una y otra vez, e incluso pintamos, pero hasta nos dejan carteles con pintura negra, lo que es imposible de sacar", contó Rosa Gómez, empleada de Amicana y recordó que en su caso elevaron una nota en 2005 pidiendo que movieran la parada que tenían frente al ingreso y consiguieron que la corrieran unos metros hacia calle Montevideo. "Limpiamos 2 veces por día"Mario Campos, subsecretario de Servicios Públicos de Ciudad, admitió que "las paradas de colectivos son el espacio público que más trabajo nos genera. Hay que decir que nuestra gente limpia temprano en la mañana cerca de las 8 y por la tarde entre las 17 y las 18 se repasa, pero aún así no damos abasto. La suciedad en esos lugares es un tema cultural. La gente tira los pañales o lo que no terminó de comer a las acequias y eso les da de comer a los pericotes".Para el funcionario, la única manera de que algunos usuarios de una parada de colectivos cuiden la limpieza es aplicando una multa, algo que sucede en otros países y es efectivo. "Nosotros comenzamos aplicando apercibimientos a quienes ensuciaban con escombros y dio resultado, lo mismo podría aplicarse con quienes ensucian el espacio público, pero no sería efectivo si lo decide un solo intendente, eso debería surgir como una decisión del Unicipio y seguro tendría otro efecto", concluyó Mario Campos.

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