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Son viviendas que deberían haberse licitado antes de fin de julio. Omar Parisi, titular del IPV aseguró que los proyectos que ya están en marcha no tendrán problemas, pero se mostró preocupado por los préstamos que no aparecen.
Por el ahogo financiero, Paco Pérez postergó la licitación de 900 casas del plan del IPV
Los problemas que ha tenido el gobierno de Francisco Pérez para endeudarse obligaron al Instituto Provincial de la Vivienda a postergar la licitación de 900 casas que debería haber sido realizada antes de que terminara este mes y que según confirmó el titular del organismo, Omar Parisi, pasó para fin de año.
“Las licitaciones que están en marcha para este año no tienen problemas. Pero nosotros no podemos licitar algo que todavía no tiene financiamiento y por ello es casi seguro que correremos la licitación de unas 900 viviendas del fideicomiso del Banco Nación para fin de año, para que sean financiadas por el presupuesto del año que viene, aunque si la plata aparece antes llamaremos a licitación”, confirmó Parisi a UNO.
El ambiciosos plan de viviendas que Pérez lanzó en febrero como uno de los pilares de su gestión contemplaba la construcción de 12.000 viviendas en cuatro años (a razón de 3.000 por año) y al menos en 2012, el programa se iba a financiar en una buena parte con la emisión de un bono por $1.300 millones que iba ser emitido en el mercado internacional.
Así lo dejó claro el propio gobernador el 1 de mayo, en su discurso ante la Asamblea Legislativa, cuando anticipó que el IPV iba recibir un flujo de dinero, que luego se supo sería de $200 millones anuales, una vez que la Provincia colocara el bono que estaba destinado a cubrir el déficit en Mendoza.
Desde ese anuncio hasta hoy, el Ministerio de Hacienda ha tenido diversas dificultades para conseguir ese dinero y hasta este miércoles no había logrado consolidar ni un solo peso de los miles de millones que necesita. Sólo se menciona la posibilidad cierta de que se tome un préstamo de $400 millones del Banco Macro, contrato que estaría firmado el viernes. En el camino, el gobernador impulsó un fuerte plan de ajuste en las cuentas públicas que también terminó afectando a su caballito de batalla: las casas.
“Nosotros estamos tranquilos y esperando que el segundo semestre mejore la economía. El aumento de la soja ha contribuido hasta acá y el dinero que necesitaba la Nación para cumplir con sus compromisos internacionales está. Algún mejoramiento en cuanto al dinero que necesitan las provincias va a haber”, se esperanzó Parisi. Mientras, el IPV hizo una reingeniería financiera. Hasta aquí se han licitado (entre programas viejos y nuevos) 3.000 viviendas. Pero al no tener asegurados los fondos para licitar 900 casas (unos $207 millones aproximadamente) se decidió destinar $100 millones para la urbanización de 4.000 lotes que permitirán agilizar los trámites del plan Procrear. Los problemas son de financiamiento y presupuestarios.
Parisi también anticipó que al mejorar la recaudación, se analiza la ampliación de partidas por $100 millones, destinadas al funcionamiento del IPV que este año tiene previsto por ley unos $400 millones.
Costa sigue en la búsqueda
Aunque hace una semana se confirmó que la Provincia tomará un préstamo de $400 millones del Banco Macro, Hacienda no confirma aún cuándo se firmarán los convenios para la toma de ese crédito, en el que se revelará cuáles son los plazos y la tasa de interés anual que se pagará. Ayer había expectativas a nivel oficial de que el acuerdo se concretaría mañana. Costa estuvo ayer otra vez en Buenos Aires –había viajado la semana pasada–, mientras no está claro cómo quedará finalmente estructurado el programa de financiamiento que Pérez viene diseñando desde hace meses (que ya fue sometido a varios cambios) y del que dependen, entre otras cosas, que este año haya plata para viviendas.El endeudamiento es un paquete de $1.500 millones que la Legislatura aprobó a principios de año en la Ley de Presupuesto y el plan original del Gobierno para tomar deuda era la emisión de un bono internacional por $1.300 millones –lanzó una licitación en la que se presentaron seis grupos de entidades financieras– y la toma de un préstamo del Banco Nación por $200 millones. Pero el luego el plan cambió: el préstamo con el Nación no llega y el bono internacional fue transformado en uno local sin que se sepa todavía cuándo será emitido.


