En lo que ya se está convirtiendo en una extraña costumbre, este jueves otra persona amenazócon suicidarse trepándose al quinto piso de Casa de Gobierno, esta vez para pedir una casa. Este
nuevo hecho marca a las claras la singular metodología de reclamar mediante la amenaza de quitarsela vida.
La mujer, de 33 años, subió al quinto piso del edificio y, tras ubicarse en la cornisa,exigió hablar con el ministro de Desarrollo Social, Carlos Ciurca, para pedirle una vivienda.Finalmente pudieron convencerla de que depusiera su actitud. Una fría brisa en la cara En lo que va del año varios sujetos han seguido su mismo y peligroso camino. En eneropasado, un hombre quisoarrojarse desde el octavo piso si no le daban un régimen más laxo de visitas para ver a sushijos. El custodio y chofer del ministro de Seguridad, Carlos Aranda, fue el encargado de impedirla mortal intentona. Luego, el funcionario de Desarrollo Social lo recibió y prometió algunasolución. Desde el área de Ciurca aseguraron a diariouno.com.ar que este tipo de hechos son más frecuentes de lo que se cree. "Seda uno cada dos meses, aproximadamente. Algunas personas toman esta actitud para meter presión ysatisfacer sus reclamos. Al final nadie se tira, porque en el fondo esta gente no busca seriamentematarse", explicaron. El último caso resonante fue el de un intento de suicidio por duplicado. El pasado 27 dejulio, dos empleadosmunicipales de Godoy Cruz se subieron a la cornisa del sexto piso desesperados porque habíansido despedidos. En esta ocasión, como en otras, el encargado de negociar fue nuevamente Ciurca, quien ya esun experto en esta materia. Desde su entorno hicieron una última aclaración que quizás desmoralice a algunas personasque en un futuro tengan en mente desafiar los aires: la mayoría de los reclamos terminan ennada.


