ver más

El joven fue asesinado por un proyectil policial cuando estaba en una fiesta en la casa de un amigo en Godoy Cruz. Los vecinos llamaron a la policía por los ruidos y terminó en una batalla campal. El auxiliar Walter García está imputado por el homicido

Pidió ser operada la chica que fue herida por la misma bala que mató a Franco Díaz

Por Rosana Villegasrvillegas@diariouno.net.ar

Mañana será un día crucial para la investigación del crimen de Franco Díaz (19) el joven que murió asesinado por una bala policial en Godoy Cruz. El miércoles será operada Johana Flores (26), la chica que tiene alojada en el rostro la bala que mató a Díaz. Una vez que los cirujanos logren extraerle el proyectil, los peritos podrán corroborar si esa bala salió del arma de auxiliar de la Policía Walter García, quien continúa acusado y detenido por el homicidio.
Fue la decisión de la misma chica, la que empujó a que el abogado que representa a la familia del joven asesinado insistiera con el pedido de operarla para extraerle esa bala. “Se trata de una prueba central, que va a servir para confirmar lo que nosotros venimos sosteniendo: que fue García quien disparó contra Franco esa noche”, recalcó ayer Alfredo Guevara hijo, representante legal de la familia Díaz. La insistencia de la parte querellante fue determinante para que los médicos del Hospital Central revieran la primer postura que tomaron al principio, en donde desaconsejaban someter a la joven a una operación ya que según indicaron “tratar de extraerle ese proyectil supondría correr algunos riesgos y no redundaría en hacer desaparecer los síntomas” -de dolor de cabeza que dijo sufrir la chica baleada-. Además los galenos habrían señalado que el lugar en que había quedado alojado el proyectil no ponía en riesgo la salud de Johana Flores. “Sin embargo, ahora han entendido que la voluntad de la chica es que le extraigan esa bala, no sólo por su salud, sino porque ella quiere que se sepa quien mató al chico esa noche”, señaló una fuente ligada a la investigación del homicidio de Franco. Ese proyectil sería la pieza que le falta al rompecabezas de cómo ocurrió el crimen. La noche del 5 de mayo, cerca de las 4.25, se desató una batalla campal frente a una casa de calle Olaya Pescara de Tomba y Groussac de Godoy Cruz en donde se desarrollaba una fiesta y a donde acudió personal policial a pedido de los vecinos molestos por los ruidos de madrugada. Ante la llegada de los policías, algunos jóvenes reaccionaron arrojando piedras y comenzó un forcegeo entre varios efectivos que pretendían entrar a la casa y otros tantos jóvenes que les flanqueaban la puerta. En ese contexto, algunos de los policías dispararon sus itakas con postas de goma. En ese momento llegó al domicilio el móvil 2024 en donde iba el auxiliar Walter García de acompañante. Él llevaba su arma reglamentaria en la mano y efectuó un disparo. En ese segundo Franco recibió un balazo en el mentón, que le atravesó la tráquea para salir por la nuca e impactarle en el rostro a Johana Flores, que estaba justo detrás del chico asesinado. En el lugar los peritos encontraron sólo un casquillo de 9 mm, que pertenecía al arma de Walter García, pero la bala que ejecutó al joven continúa en el rostro de la chica Flores, por lo que obtenerla será clave para corroborar si salió del arma del policía imputado. Ante la inminente operación de la chica baleada, la querella estudia presentar un perito de parte que pueda participar del análisis de esa bala y constatar la pertenencia o no con la pistola secuestrada al policía detenido.

MÁS LEÍDAS