Por Daniel Calivares
Los gremios nucleados en la CTA, en la CGT y la Bancaria se movilizaron por separado. En el caso del transporte, se registraron casos donde se frenó a los colectivos que estaban funcionando y se bajó a los pasajeros.
Paro del 20 de noviembre: la división gremial e incidentes con el transporte marcaron la protesta en la provincia
Si se frena el transporte está garantizado el éxito de un paro, siempre han dicho los viejos dirigentes gremiales y esta vez no fue la excepción. La huelga de los choferes de colectivos aseguró el éxito de la medida de fuerza, en la que participaron otros gremios. Sin embargo, la medida estuvo teñida de algunos incidentes y de diferentes movilizaciones donde quedaron desnudas las propias divisiones de los sindicatos que protestaron durante la jornada.
Para los gremios, la medida de fuerza fue un éxito. El 90 por ciento de los choferes de colectivos adhirieron al paro, en los hospitales la cifra fue similar; en los colegios, hubo un gran grado de ausentismo de los alumnos y en varios casos, los docentes se adhirieron al paro.
Un éxito con incidentes
Donde más se notó la medida de fuerza fue en el sistema de transporte. Más de 500 choferes llegaron en horas de la mañana a Sipemom y marcharon por el centro mendocino con redoblantes y bombas de estruendo como acompañamiento.
Según explicó el titular del gremio y de la CGT mendocina Rodolfo Calcagni, el transporte se paralizó en un 90 por ciento.
Sin embargo, el paro de colectivos no estuvo exento de problemas y denuncias por parte de los usuarios. Esto se debió a que hubo varios cortes. El primero de ellos fue en calle Bandera de los Andes, frente a la sede del gremio donde alrededor de diez colectivos estuvieron estacionados allí, algunos con las ruedas desinfladas.
Frente a la terminal hubo otros. Sin embargo, los mayores problemas ocurrieron en la calle Vicente Zapata, donde cuatro colectivos fueron frenados a la altura de Rioja y los pasajeros fueron bajados de los coches, al igual que los choferes. En varios de ellos se produjeron discusiones entre los pasajeros y los manifestantes.
“Vinieron, se subieron tres o cuatro, nos bajaron y se pelearon con algunos pasajeros que querían irse a su casa o irse a trabajar, no les importa nada, no respetan los derechos de los demás”, explicó Gustavo Navarta, uno de los pasajeros de un colectivo de la línea 1 que debió parar en Rioja y Vicente Zapata.
La modalidad era simple, en lugar de cortar los accesos con personas, lo que se hacía era frenar colectivos y desinflar las ruedas. De hecho, algunos automovilistas fueron avisados por los propios periodistas de los cortes.
“Tengo que llegar a mi casa y me demoro porque está todo cortado”, manifestó Carina Tejada, quien esperó en vano que movieran los colectivos que le impedían pasar por Vicente Zapata. Peor situación se veía en aquellos que confiaron en un colectivo y debieron esperar más de una hora.
Sin embargo, a pesar de las protestas, Calcagni deslindó responsabilidades sobre estos hechos. “Yo no he visto a nadie hacer eso, en la manifestación hubo personas que no eran choferes, se infiltran y quieren culparnos a nosotros”, reclamó el sindicalista, quien también adujo no saber quiénes eran los responsables de haber arrojado piedras contra alrededor de 10 colectivos a primera hora de la mañana.
En cuanto a los taxis, hubo poco más del 20 por ciento en la calle debido a que algunos propietarios decidieron sacar los coches, sin embargo los mismos choferes aseguraron que no hubo mucho trabajo debido a que la mayoría de la gente se organizó para ir a trabajar o directamente no fue.
En tanto, en la terminal de ómnibus el clima era desolador. No había mucha gente y la que estaba, esperaba en vano. Martha y Raúl Quiñonez debían viajar a Chile a las 9.30, pero eran las 11 y todavía no tenían novedades de su colectivo. En una situación parecida se encontraba Rubén Salas, quien esperaba que alguna agencia le vendiera un pasaje a Río Cuarto. Los tres recibieron la misma noticia cuando reclamaron: “No nos dan seguridad de que salgan los viajes”, manifestó.
En tanto, en las estaciones de servicio se registró un 90 por ciento de acatamiento.
Divididos y mirando el futuro
Sin embargo, a pesar del éxito de la medida de fuerza, los gremios no pudieron mostrar unidades entre aquellos nucleados en la CTA y los que se encuentran dentro de la CGT.
Es así como en San José, los casi 500 choferes se concentraron luego de movlizarse por Vicente Zapata y la terminal, mientras que ATE, Ampros, Fadiunc y Judiciales se concentraron en el kilómetro 0 sumando alrededor de 200 personas.
En tanto, la Bancaria prefirió movilizarse por el microcentro, revisando que no hubiera atención al público.
“No sorprende esto, lo importante es que estamos manifestándonos por lo mismo, estamos unificados bajo un mismo concepto”, explicó la titular de Ate Raquel Blas, quien adujo que de no tener respuesta a los reclamos podría haber un paro de 36 o 48 horas. Entre los reclamos está mayores sueldos mínimos y la eliminación del impuesto a las Ganancias.



