Por Marcelo Arce
El gobernador justificó en ese supuesto la negativa a resignar la posibilidad de ser reelecto tras un cambio en la Constitución. La reforma está frenada por esta cuestión. “Que Cornejo también se excluya”, le mandóa a decir al jefe de la UC
Paco Pérez: “Sin reelección, el vaciamiento de mi poder empieza al otro día”
Los miles de pesos que Celso Jaque gastó para redecorar su despacho en 2007 con un dudoso gusto, no sirvieron de nada. Como si hubiera tenido ganas de borrar todo lo anterior, cuando llegó a la Casa de Gobierno, lo primero que hizo Francisco Pérez fue mover los muebles de lugar. El gobernador mudó su despacho al tradicional Salón Rojo del cuarto piso y desde allí, custodiado por cuadro de Benito Quinquela Martín, Roberto Azzoni y Sergio Roggerone, transcurrieron estos primeros seis meses de Paco en el poder. De aquellos tonos rojos carmesí con los que Jaque remodeló su lugar de trabajo ya no queda nada. Y a modo de señal, el moderno escritorio negro que Celso compró para instalar en su oficina, hoy, por decisión de Pérez, lo utiliza la recepcionista de Gobernación.
“Este escritorio que uso ahora es el que estaba inventariado como el que tradicionalmente utilizaba el Gobernador”, revela con orgullo Pérez. Sobre él se desparrama un cúmulo de papeles, hay una pantalla de computadora, un disco de Invisible y un teléfono que justo suena cuando va a comenzar la entrevista con Diario UNO.
Paco no lo cuenta en ese instante, pero del otro lado de la línea seguro está Carlos Díaz Russo, el ministro de Salud, que se acaba de enterar –jueves cuando promediaba la tarde–, que volverán los paros en los hospitales esta semana. “Somos un equipo, somos un equipo”, busca motivar el mandatario a su ministro.
“Esto no es un capricho, es una cuestión de responsabilidad”, se ataja, a la vez que confirma que el Gobierno está elaborando una nueva propuesta para intentar destrabar el conflicto en las próximas horas. Y suelta uno de sus primeros enojos: “Hay muchos que están hablando con mucha irresponsabilidad y andan diciendo que vamos a emitir cuasimonedas”.
–¿Quién dijo eso?–Aguinaga (por Carlos, el senador del PD) dijo que en el próximo semestre vamos a tener cuasimonedas. La situación financiera es delicada, pero en la medida que hagamos las cosas bien eso está descartado.
–Uno de sus temas claves es la reforma institucional. ¿Cómo hará para destrabarla?–Venimos dialogando y bien (se supo luego que con varios referentes del radicalismo de manera individual). Yo no quiero encarar la reforma constitucional por el tema de la reelección, hay otro montón de temas.
–Da la impresión de que la posibilidad de que usted pueda ser reelecto es lo que está trabando todo.
–Eso lo planteó una sola persona.
–Sí, Alfredo Cornejo, que es el presidente de la UCR.
–Pero no es todo el partido. Que se excluya él también de la reelección en caso de que sea gobernador en 2015.
–Las PASO (internas abiertas) también son un problema, hay caciques del PJ que no las quieren.
–No, cada uno tiene su posición y hay que entenderlos. Algunos intendentes están de acuerdo y otros no.
–¿No sería bueno para el proceso que usted se ponga por encima de las disputas y si realmente quiere la reforma de la Constitución, se autoexcluya de la reelección?–Si eso ocurre, al otro día comienza mi vaciamiento político.
–¿Por qué dice eso?–Porque es lo ha sucedido todos estos años en Mendoza. Hoy hay una discusión política de la que soy parte, si no quedo afuera. El gobernador, en Mendoza, hay que trabajarlo de manera sincera y no cínica: dura tres años. Los primeros seis meses se está acomodando y los últimos seis está en un proceso electoral. Yo soy un gobernador que vino a renovar la matriz productiva, el desarrollo, soy un tipo que se va a enfocar en la actividad industrial. Y a lo mejor viene otro gobernador después y tiene otras metas. Es complicado, no hay continuidad. Usted lo habla con todos los ex gobernadores, sobre todos con los del ’90, donde los tiempos eran otros. Usted, un viernes previo a un feriado, jamás le hubiera hecho una entrevista a un gobernador.
–¿Y por qué no?–Porque no estaban, manejaban otros tiempos. La adrenalina hoy es otra. Agarre una agenda hoy y otra de hace 15 años...
–Ellos viajaban menos a Buenos Aires también.
–Y no consiguieron nada, ni un solo ícono para Mendoza. Pero volviendo al tema de la reelección, hasta permite pararse distinto en relación con la Nación.
–¿Cómo es eso?–Un gobernador que tiene reelección se para diferente ante la Nación. Un gobernador, desde lo político, tiene otro peso si tiene la posibilidad de reelección, aunque sea un peso expectante, a futuro.
–Ya que menciona la Nación. ¿Dónde está ese gran gesto de Cristina que explique la buena relación que usted dice que tiene con la Casa Rosada?–La Cumbre del Mercosur, por ejemplo.
–¿Eso es todo?–Eso tiene que ver con el orgullo de los mendocinos. El partido de Los Pumas, el de la Selección, vienen funcionarios del Banco Mundial. Todo eso y otras cosas más no se podrían haber hecho sin la ayuda de la Nación. Yo estoy convencido de que es así, la gente quiere que haya una provincia modelo en un modelo de país. Que haya una articulación y no un enfrentamiento. Querer invertir en un falso federalismo no tiene sentido. Yo no me siento como un súbdito de Buenos Aires, pero estoy orgulloso de las cosas que hace Cristina.
–¿Por qué parte de la sociedad no termina de creerle cuando habla de minería?–El ícono es la 7.722 ( la ley antiminera) y mientras no se modifique, la discusión es vana. Tiene una intencionalidad política esto. No hablo más del tema porque he sido más que contundente.
–¿Quién hace política en este Gobierno?–Políticas públicas, todos. Pero para lo que usted seguro se refiere están Félix González, Eduardo Bauzá, Rodolfo Lafalla...
–¿Por qué da la impresión de que el que hace política es el vicegobernador Ciurca?–¿En qué sentido?
–Por ejemplo, tuvo que terminar mediando en el conflicto de la salud.–¿Y dónde se hacen las reuniones? (Señala su despacho) Somos un equipo. Si usted me dice que política es estar reunido con los compañeros permanentemente, no me lo permite la gestión.
–Este es un Gobierno de encuestas. ¿Qué es lo que le dicen?–Que es necesaria la reforma constitucional y que hay aquí una buena imagen de la Presidenta.
–¿Y en esos sondeos hay conformidad con su gobierno?–Hay expectativas.


