Uno de los médicos que atienden la guardia en el hospital regional Antonio Scaravelli pateó el tablero y habló sobre temas de los que muchos sólo murmuran. Dijo que en la guardia no cuentan con hilo para suturas ni termómetro. Además, se refirió al Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) y aseguró que duda de la calidad de los medicamentos genéricos que provee el Estado.El médico Daniel Fernández Sueldo, quien hace más de 30 años trabaja en la guardia del hospital comentó que este nosocomio no escapa a la realidad de los demás hospitales públicos de la provincia. “Se invierte cada vez más en casinos y no en escuelas y hospitales”, apuntó.“La atención de la salud debe ser una política de Estado, más que nada teniendo en cuenta el crecimiento exponencial de la comunidad”, dijo.Señaló que desde hace varios años el Scaravelli está saturado en materia de camas: “No damos abasto porque la gente indigente recurre al hospital y, al mismo tiempo, llegan muchos que si bien poseen obra social no encuentran en ellas las respuestas. Esto hace que no tengamos camas y nos veamos obligados a derivar”, analizó el médico y agregó: “Nadie se anima a pagar la factura política para decir: ‘se acabó la fiesta en la salud’. Somos los únicos que regalamos la atención de la salud”.En este sentido, se refirió a la creciente demanda de los inmigrantes afincados en esta región que “invaden los hospitales y se sirven de estos servicios perjudicando a los argentinos que no pueden acceder a ella”.Hace más de dos años el médico realizó una presentación escrita ante la Fiscalía de Estado. “Expliqué que no podíamos seguir trabajando en el Scaravelli en estas condiciones”, comentó.Necesidades en la guardia“La guardia del Scaravelli tiene las dimensiones de un quiosquito, cuando debería tener el tamaño de un supermercado, dado que atiende la demanda de media provincia, desde Luján hasta el ingreso a San Rafael”, explicó el galeno y agregó que los hospitales de San Carlos y Tupungato han sido “desvestidos” para nada. “Se han transformado en centros derivadores”, apuntó.Si bien destacó la excelencia del factor humano en todas las áreas del hospital Scaravelli, señaló que la vidriera del nosocomio, la guardia, “adolece de elementos indispensables”. Entre otras cosas apuntó que “faltan hilos para suturas, tijeras y hace cuatro meses que no tenemos termómetro –confesó–. Somos producto de un sistema y los directores de los hospitales no son malos, sino que son sólo atajadores de penales”.El coordinado de emergenciasEl facultativo fue categórico al hablar sobre el SEC del Valle de Uco. “En esta región no sirve y lo señalo porque lo vivo a diario. Crearon este servicio y no pusieron una sola ambulancia más. Este servicio pasó a ser patrimonio exclusivo del telefonista de turno del SEC, que es quien decide si sale o no una ambulancia en lugar de ser una decisión del médico jefe de guardia”, disparó. Al mismo tiempo, contó que surgen diversos inconvenientes con los pacientes que cuentan con obra social. “Casi nunca hay un médico para que acompañe a los pacientes derivados. Esto es tierra de nadie”.Los medicamentos“Dudo de la calidad de los medicamentos que brinda el Estado. Se inventó la ley de genéricos, que se implementó en Mendoza como prueba piloto de la mano del entonces ministro de Salud de la Nación Ginés González García y hoy sigue de esa manera –dijo–. Son medicamentos que no surten efecto”, apuntó y citó varios casos como ejemplo.Fernández Sueldo concluyó: “Estamos metidos en este mambo porque hay una corrupción generalizada. Se ha perdido hasta la vergüenza”.
Daniel Fernández Sueldo, médico de la guardia del Scaravelli desde hace 30 años, dialogó con
UNO y reveló la crisis que viven a la hora de atender a los pacientes por la falta
de insumos, infraestructura y presupuesto.


