"Vendo: 3 canarios, 1 cardenal rojo cantando al palo, 1 boquense, 1 naranjero pintado cantando. Todo por $1.500". Este tipo de avisos son públicos y circulan por las redes. "Vendo o permuto cardenal amarillo por siete colores hembra cantando"; "cambio siete colores por teléfono celular". Son montones de avisos. Montones de aves. Para la Dirección de Recursos Naturales Renovables de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial, muchas de estas aves son especies protegidas y su comercialización es ilegal. Sin embargo, pese a los periódicos procedimientos que se realizan, no hay forma de detener esta práctica, que es casi folclórica."Recibo electrodomésticos, herramientas de construcción o metalúrgica, instrumentos de música y otras ofertas", dice otro aviso de una de las páginas de Facebook, que propone cambiar algunas aves de distintas especies y valor.Algunas de ellas son crías de aves ya enjauladas. Otras han sido capturadas con trampas. La tenencia y la venta de la gran mayoría de ellas es ilegal.Los que venden y compran se arriesgan a perder las aves si Recursos Naturales las detectan y a pagar fuertes multas y hasta arresto. Sin embargo, hay una costumbre añeja que muchos practican todavía.La semana pasada se realizó un procedimiento en el departamento de La Paz.El informe oficial indicó que "el equipo de Fauna de la Dirección de Recursos Naturales allanó un domicilio particular en el que se decomisaron 11 ejemplares: 4 picahuesos, 2 diucas, 1 vira vira, 1 ladrillito, 1 cabecita negra, 1 misto y 1 naranjero".Además secuestraron tramperos, jaulas, transportines, gomeras y hasta colmillos de jabalí y colas de piches.La dirección dijo que "se sancionó al infractor por transgredir las normativas vigentes de protección a la fauna silvestre, y se recordó que quienes infringen las normativas de protección a la fauna silvestre son susceptibles de recibir penas de prisión e inhabilitación".Las infracciones son a la Ley Nacional 22.421 y a la Provincial N°4.602 de Conservación de la Fauna y la mayoría de los procedimientos que se producen surgen como resultado de la investigación de otros delitos, como tenencia ilegal de armas de fuego.En Fauna cuentan que la mayoría de las personas que se dedican a la captura de aves no tienen esto como principal actividad. "Los adultos lo hacen como una distracción de fin de semana que, de paso, les aporta alguna ganancia. Es más frecuente que los jóvenes rurales o semirrurales lo realicen para ganarse algún dinero", cuentan.Pero la principal lucha es contra las costumbres. En otra época era frecuente tener algún bicho exótico en el patio de la casa. Algunos mantienen esa costumbre. Pero este no es el principal flagelo, lo que preocupa es aquellos que salen a capturar para vender.Las aves legalesNo son tantos los comercios legales dedicados a la venta de mascotas, máxime si se trata de aves. Cada ejemplar que se ofrece proviene de criaderos registrados, que han nacido en cautiverio y se los ha sometido a controles alimentarios y sanitarios.Por lo general, cada ave legal tiene un pequeño anillo colocado en una de sus patas, en donde consta el número que lo identifica, que indica su origen. Como cualquier propiedad, en cada transacción se debe realizar un documento de transferencia que debe ser visado por el área de fauna de cada lugar."Son mucho más caras que un ave ilegal. Lo que eleva el precio es, justamente, la certificación de que son ejemplares legales y sanas", dijo el empleado de una de esas casas. "Un loro puede costar de $700 a $1.500 si es ilegal, pero si se cumple todo como dispone la ley ronda los $.6000", agregó.

