La presidenta Cristina Fernández abrió la reunión de Jefes de Estado del Mercosur y lo hizo caracterizando de “parodia” el juicio político contra el ex mandatario paraguayo Fernando Lugo pero advirtiendo que Argentina no promoverá ni aceptará ningún tipo de sanción económica ni bloqueo contra esa Nación, al mismo tiempo que instó a la unidad de todos los países de América del Sur.
No obstante, la Presidenta criticó la destitución de Lugo y caracterizó el juicio político que lo removió como una “parodia”, y recordó que el ex presidente paraguayo prácticamente no tuvo derecho de defensa.
"No dispondremos sanciones económicas contra Paraguay", apuntó Cristina en la apertura de la Cumbre
La presidenta argentina aseguró que no cree “en las sanciones económicas, porque estas nunca perjudican al gobierno, sino al pueblo. En nuestro país hay muchos hermanos paraguayos que trabajan en nuestro país, por eso nuestra posición es no apoyar ni las sanciones ni los bloqueos”, afirmó la mandataria.
No obstante, Fernández criticó la destitución de Lugo y caracterizó el juicio político que lo removió como una “parodia”, y recordó que el ex presidente paraguayo prácticamente no tuvo derecho de defensa.
“Ningún ciudadano no puede tener derecho de defensa”, reclamó la presidenta y recordó que en América del Sur han existido diversos intentos de golpes en los últimos años, entre los que nombró los sufridos por Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa, en Ecuador.
Tras la Cumbre del Mercosur, los mandatarios presidenciales se reunirán en el marco de la Unasur, donde el tema Paraguay también será el principal del cónclave.
En ese sentido, la presidenta explicó que “la Unasur no reúne a jJfes de Estado que pensamos igual o que estemos alineados en una determinada orientación, somos mandatarios que pensamos diferente, con historias políticas diferentes pero lo más valioso de todo es que frente a situaciones que han comprometido el orden democrático todos los presidentes hemos reaccionado de forma unánime rechazando este tipo de intentos. Como decía Borges: “Por ahí no nos une a todo el amor, pero sí el espanto”, afirmó la mandataria y agregó: “el espanto de haber vivido rupturas institucionales que trajeron dolor y sufrimiento a nuestros pueblos”, recordando las dictaduras militares que asolaron la región durante la década del ´60, ´70 y principios de los ´80.
Fernández se encargó de enfatizar que en la última década, diversos gobiernos elegidos mediante el voto popular han sido elegidos en América del Sur y han llevado a un progreso de la reunión.
“La legitimidad ha sido posterior porque han permitido mejorar la vida de millones de compatriotas de AmÉrica del sur que estaban afuera de la posibilidad de acceder a servicios básicos y trabajo. Lo que nos reúne hoy, no es solamente una actitud de legalidad, que es muy importante porque sin ella no puede haber legitimidad, sino también porque ambas, hemos descubierto en estos años, están unidad a la estabilidad que la región necesita para poder seguir creciendo en paz y sobretodo en un momento muy complejo a nivel internacional”, afirmó la presidenta durante el discurso de apertura.
La presidenta argentina recordó la última cumbre del G-20, que se desarrolló en México hace unos días y aseguró que en ella “hemos podido advertir con mucha preocupación la necesidad de la unidad regional para seguir siendo un lugar donde el crecimiento y la inclusión social sigan siendo los grandes protagonistas”.
Finalmente, caracterizó la Cumbre en Mendoza como “una reunión histórica, si somos capaces de seguir sosteniendo esta legalidad y legitimidad y que no se instale en la región los denominados golpes suaves, no bajo la forma que conocimos en el pasado sino de movimientos que bajo cierta institucionalidad son resquebramientos del orden constitucional”.