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Nadya Quiroga iba a Alemania, pero en el Aeropuerto de Madrid le denegaron el ingreso en la Unión Europea pese a que tenía todo lo que en el consulado alemán le informaron que debía llevar.

Nadya, la mendocina deportada por España

Una mendocina se sumó a la lista de argentinos que en los últimos días fueron deportados de España,sin siquiera poder poner un pie afuera del Aeropuerto de Barajas, en Madrid. La tunuyanina Nadya

Quiroga debía hacer escala en esa ciudad para seguir viaje a Alemania, pero tuvo que pasar 41 horasdemorada y sin saber cuál sería su destino.
Desde 2007, Nadya (25) tenía el sueño de viajar a Alemania, donde la esperaba la invitaciónde una familia alemana que vivió durante años en Argentina y en 2001 volvió a su país. Esta vezpudo hacerlo y sacó su pasaje para partir el 16 de octubre y retornar el 5 de enero. "En el consulado de Alemania me informaron que para ingresar en la Unión Europea necesitaba pasaporte, un seguro de salud que cubriera 30 mil euros, una carta de invitación en la que seespecificara el nombre de quién me invitaba, domicilio y teléfonos de donde me alojaría, además delos motivos de viaje", relata. Destaca que quien la atendió le dijo que esa carta podía ser informal y en manuscrita. Sibien se hizo de ella y de la demás documentación, a su equipaje sumó otros certificados como el dealumna de la Facultad de Derecho de la UNCuyo, carrera en la cual le faltan dos materias paraterminar de cursar. La ilusión se marchita Partió el sábado pasado para llegar a Madrid a las 7 del domingo. "En Barajas debíatrasladarme de una terminal a otra, por lo cual tenía que hacer los trámites de migración aunqueestaba en tránsito –explica–. Pero cuando me revisaron la documentación, me informaron que la cartaera inválida". En ese instante, su viaje anhelado comenzó a teñirse de angustia y zozobra. "Me retuvieron elpasaporte y me enviaron a una sala del puesto fronterizo. Junto a otros en mi misma situación debíesperar dos horas hasta que un hombre y una mujer policías me sometieron a una entrevista", indicay aclara que en aunque no le faltaron el respeto, "el trato fue indiferente". La trasladaron a otro recinto donde debería esperar a una letrada del Colegio de Abogados quela atendería de oficio. "Aguardé en otro salón con personas de diferentes nacionalidades, algunosde los cuales habían dormido ahí –recuerda–. Una mujer policía me llevó a una habitación donde merequisó y a mi equipaje de mano. Cuando no encontraron nada sospechoso, lo volvieron a armar". No obstante, asegura que le ordenaron que quitarse el cinto y apagar el celular. Sólo lepermitieron sacar el cepillo de dientes y el dentífrico, y regresó al salón anterior sin el restode sus pertenencias. Cinco horas después Cerca del mediodía llegó la abogada que, sin decir palabras, asistió a otra entrevista que lehizo un policía. "Pedí que agregara que no tenía intención de quedarme en Europa porque debíaregresar a terminar mis estudios ya que estaba en el último año de mi carrera y cumpliendofunciones en la universidad –detalla–. Me hicieron firmarla y debí esperar una hora hasta que llególa resolución". De ese modo su sueño se derrumbó cuando le notificaron la denegación de ingreso. "Comojustificativos decían que la documentación no era la adecuada y que no poseía los medios desubsistencia ni los necesarios para regresar a la Argentina, cuando tenía mi boleto de ida y vuelta–comenta–. Además, me informaban que el 18 de octubre a las 00.20 estaba pactado mi regreso allugar de procedencia". Ya con sus pertenencias en mano volvió al salón donde había varias personas y del cual nopodía salir. Pudo comprar una tarjeta telefónica gracias a una asistente social y así avisar susituación a la familia que la esperaba en Alemania y la suya en Mendoza. Poco antes de la hora enque debía tomar el vuelo de regreso, "unos policías me anunciaron que no había espacio y debíaquedarme una noche más". Operativo frustrado Nadya confiesa que en vez de lamentarse pensó que en ese tiempo lograría recusar ladenegación de entrada. "Conseguí que ese lunes la familia alemana enviara por fax una carta deinvitación formal y certificada por una comisaría –explica–. También que la Embajada de Argentinapresentara un pedido para que se revisara la decisión y que desde la UNCuyo enviaran informaciónsobre mi situación académica. Pero no dieron marcha atrás y tampoco me avisaron nada". Con frustración, a las 0.15 del martes 19 abordó el avión. "Estuve 41 horas encerrada en unlugar sin ventilación y sin poder salir. Había habitaciones y baños para hombres y para mujeres,hubo buen trato y nos alimentaron bien, pero padecí la angustia que genera la inseguridad jurídica", apunta. Y sin poder esconder la emoción, ya en su casa, rememora que cuando la llevaban hasta latrafic que la trasladaría al avión "saqué una bandera argentina que tenía en la valija y me envolvíen ella".

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