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“Mientras los adultos debatimos, las chicas quedan embarazadas”, admitió la directora de Escuelas, María Inés Abrile de Vollmer y, al mismo tiempo, reconoció que en esta provincia no se usaron los materiales que envió el gobierno nacional.
Mendoza se tomará 6 meses para decidir si sigue a la Nación en Educación Sexual
El gobierno escolar se tomará los primeros seis meses del ciclo lectivo 2012 para evaluar el impacto obtenido con los materiales producidos en 2009 por la Dirección General de Escuelas (DGE) para abordar la educación sexual.
Según los resultados que se obtengan, se reforzará en las escuelas cuyo recorrido haya sido satisfactorio o se virará a los contenidos producidos por la Nación en aquellas en que haya sido insuficiente.
Así lo confirmó la directora de la DGE, María Inés Abrile de Vollmer, quien advirtió: “Seré respetuosa con lo hecho anteriormente, pero con un límite porque mientras los adultos seguimos debatiendo la mejor estrategia, las chicas se siguen quedando embarazadas”.
El último domingo, el columnista de UNO Manuel De Paz, bajo el título “Obligada a ser madre a los once”, recordó el caso de la niña entrerriana que, fruto de una violación, resultó embarazada y vaticinó el calvario de sus padres en la búsqueda de un aborto no punible, tal como lo estipula el Código Penal Argentino.
“Se siguen produciendo estos casos y ahí continuamos haciéndonos los estúpidos con todo lo que signifique una adecuada, moderna, científica y respetuosa educación sexual en las escuelas”, reflexionó el autor, al tiempo que opinó que durante la gestión del gobernador Celso Jaque hubo “un peligroso amesetamiento” en la materia con la “olvidable” gestión de Iris Lima al frente de la DGE. Sobre el final, De Paz supone que el nuevo primer mandatario Francisco Paco Pérez ha captado la necesidad de que en el área educativa haya “alguien con títulos ganados en la política”, en referencia a Abrile de Vollmer y le cede la palabra.
Tras analizar el asunto en una reunión de gabinete realizada el lunes, la funcionaria recogió ayer el guante y accedió a hablar con UNO acerca de sus ideas sobre la educación sexual y de cómo debería implementarse en las escuelas.
–¿Con qué panorama se ha encontrado?–Quiero respetar los procesos que se han realizado hasta el momento. Hay una ley nacional que obliga al Estado a incluir la educación sexual en la educación integral de niños y adolescentes, y que postula objetivos para cada nivel educativo teniendo en cuenta las características evolutivas de los chicos. En el Consejo Federal de Educación (del que fue parte hasta hace dos meses en su carácter de viceministra de Educación de la Nación) se produjeron contenidos específicos para los chicos, para los papás y para los docentes. Cuando se les consultó a las provincias para enviárselos, Mendoza no los aceptó.
–¿Por qué?–Nos informaron que aquí se había hecho un proceso de consulta con distintos sectores sociales y religiosos y que el Gobierno había decidido construir su propio proceso educativo con esa lógica. Así se distribuyeron horas cátedra en las escuelas secundarias y se trabajó con algunos padres en reuniones. Por eso quiero respetar lo que se ha hecho, pero también vamos a evaluar el impacto de estos materiales, qué conformidad encontramos en los padres, en los docentes y en los propios chicos, y en función de eso procederemos.
–¿De qué manera?–Si el camino construido es satisfactorio, se profundizará e incluirán nuevas líneas, pero si vemos que hay insuficiente grado de compromiso y de trabajo sobre el tema, nos ceñiremos a la estrategia nacional. Conozco esos materiales a pleno porque fueron producidos por el Ministerio de Educación y sé que son de buena calidad y están probados. Entre todo lo que se hizo, se produjeron programas para el ciclo “Mejor hablar de ciertas cosas”, conducido por Gastón Pauls y emitido por el canal Encuentro. Ese material audiovisual fue enviado a todas las escuelas para que funcionara como disparador. Queremos saber si lo usaron y qué efecto produjo.
–¿Cuánto tiempo les demandará el sondeo?–Nos llevará unos seis meses. Vamos a buscar el sistema muestral adecuado, indagando a los supervisores y a los directores, con encuestas a los padres, los docentes y los chicos para ver el impacto.
–¿Y mientras tanto?–Las escuelas seguirán trabajando con las instrucciones que ya tenían y vamos a propiciar otras estrategias. Por ejemplo, tenemos un personaje que es el preceptor que tiene un acercamiento muy especial con los chicos. Siempre cuento de un grupo de preceptores de una escuela de La Estanzuela que estaba muy preocupado por la cantidad de embarazos que había entre sus alumnos. Ellos tomaron la iniciativa y con el apoyo del equipo directivo lograron disminuirlos de manera significativa. Porque acá hay que entender que no importa quién impulse el proyecto: no importa si es el director, el gabinete psicopedagógico, el profesor de Biología o el preceptor. Necesitamos el compromiso de dos o tres figuras por escuela que se pongan el tema al hombro. Por supuesto que los vamos a capacitar a todos, pero no cualquier docente puede hacerse cargo. Un profesor de Matemática tiene que tener el poder de suspender su clase si detecta un clima especial o alguna inquietud en los chicos.



