¿Hay alta conflictividad social, hay una industria del juicio o una cultira del incumplimiento en los tribunales? Esta nota intenta descifrar esos interrogantes.

Mendoza alcanzó un preocupante record: es la provincia con mayor índice de litigios judiciales

Por UNO

Acusada de lenta, burocrática, poco eficiente y corporativa, nadie duda en demandar sus servicios ala hora de resolver los conflictos de la vida diaria.

Esa es la contradictoria realidad de la Justicia mendocina, lejos la más utilizada del país

hasta la saturación por sus propios ciudadanos.

¿Alta conflictividad social, industria del juicio o una fuerte cultura del incumplimiento?

Resolver el acertijo es un misterio y los diagnósticos pueden pecar de visiones interesadas según a

quién se consulte. La problemática es añosa y revela que algunos problemas dentro o fuera de la

Justicia no están resueltos.

Como sea, el dato duro es que las cifras de 2008, las más actualizadas hasta hoy, demuestran

claramente que la Justicia provincial tiene la tasa de pleitos más alta del país cada 100.000

habitantes.

Mendoza duplica a Santa Fe y a Córdoba y triplica a la media nacional y al Poder Judicial de

la provincia de Buenos Aires, que lidia con una proporción 10 veces mayor de habitantes que la

nuestra.

La estadística oficial señala que sólo durante el 2008 ingresaron a la Justicia local 29.096

demandas cada 100.000 habitantes. Una relación más práctica, no estrictamente real pero sí gráfica,

da cuenta de que esa cifra equivale a que uno de cada cuatro mendocinos inició un litigio.

Cuando ese universo se divide por fuero judicial queda demostrado que el alto índice de

pleitos es generalizado.

Los números de la Justicia civil y penal de Mendoza están a la cabeza en todo el país. Los

del fuero laboral y de familia ocupan el segundo lugar, siempre en relación con la cantidad de

habitantes.

En ese orden las demandas en los juzgados civiles son las mayoritarias, superando el 50%

respecto del resto de los litigios del Poder Judicial local.

Reformas estructurales

Por eso, el presidente de la Suprema Corte de Justicia mendocina, Alejandro Pérez

Hualde, celebró este lunes la reducción a un tercio del trámite de los tiempos judiciales en el

fuero civil: "Una causa por daños y perjuicios por un accidente de tránsito que demoraba cinco años

ahora demora un año y medio".

La novedad la dio a conocer en la apertura de la segunda etapa de los tribunales de gestión

asociada.

Se trata de una reforma en la Justicia civil que fusiona cuatro juzgados en una sola

estructura y se le aumenta la cantidad de jueces para acelerar la resolución de sentencias.

Pérez Hualde reconoció la actualidad del problema de la gran cantidad de pleitos y la

atribuyó a una cuestión cultural: "El mendocino tiene mucha conciencia sobre sus derechos, siempre

reclama y no duda en demandar".

No opinó sobre una industria del juicio en funcionamiento pero dijo que en otros países "son

los colegios de abogados los que ponen límites y graves sanciones a esas conductas".

Sobre la solución Pérez Hualde aseguró que "la litigiosidad no es un tema coyuntural,

necesitamos cambios estructurales y legislativos para reducirla. No se puede arreglar poniendo un

parche"

Luego sentenció: "La Justicia argentina no tiene una respuesta adecuada a la cantidad de

litigios que concurren a ella".

Entonces destacó la reforma que se ha encarado con la gestión asociada en el fuero civil como

un método de respuesta.

"Estamos obligados a multiplicar nuestra capacidad de respuesta frente a los reclamos y

trabajamos fuertemente en ello, porque el problema más grave es darle sentencia a toda la gente",

dijo Pérez Hualde.

Agregó que "además buscamos darle mayor oxígeno con los sistemas alternativos como la

mediación, descentralizar el servicio y llegar a la gente con el móvil judicial que asesora en el

territorio".