Las hermanas Sandra (17) y Viviana Tarqui (26) corrían por Bermejo cuando fueron atropelladas. El accidente ocurrió en noviembre de 2009.

Manejaba ebrio, las embistió, las mató y quedó libre con 20.000 pesos

Por UNO

Manejaba hacia su casa de madrugada, ebrio y tal vez con el sueño posterior a la ingesta dealcohol. En Bermejo, Guaymallén, se cruzó de carril, embistió a dos hermanas que corrían por la

banquina y las mató. Pese a verlas heridas, se fugó. Fue detenido cinco horas más tarde, y el

dosaje de alcohol siguió dándole positivo. Sin embargo, pagó una fianza de $20.000 y está libre.

Los padres de las jóvenes víctimas tienen la esperanza de que el conductor vaya preso, pero lo más

probable es que en el juicio el acusado sólo reciba una condena en suspenso y algunos años de

inhabilitación para conducir.

Sandra (17) y Viviana Tarqui (26) habían salido a correr esa madrugada del 12 de noviembre

del 2009 porque se avecinaba la fiesta de egresados de la menor de las hermanas y ambas estaban

empecinadas en bajar algunos gramos para poder lucir unos vestidos soñados. Sin embargo, ni la

menor llegó a egresar de su colegio, ni su hermana pudo ir a la fiesta. Cerca de las 6.15, cuando

corrían por calle Tirasso al 5702, fueron embestidas por el conductor de un Fiat Uno rojo que las

atropelló, provocándoles la muerte instantánea y arrojándolas dentro de una acequia. El

automovilista Cristian Andrada (30) se fugó y fue atrapado en su casa de El Algarrobal, en Las

Heras.

En el expediente de la causa consta que Andrada fue detenido en su domicilio a las 11.10 del

mismo día del accidente. Luego de los trámites de rigor, cerca de las 13.30 –más de siete horas

después de que atropellara a las hermanas– se le realizó el dosaje de alcohol y esa pericia arrojó

que continuaba alcoholizado. En su Fiat Uno se hallaron botellas de cerveza y algunos vasos que

tenían restos de bebidas alcohólicas. Su familia declaró que no sabía donde había pasado la noche.

Los croquis que realizó el personal de Científica demostraron que las hermanas Tarqui corrían

por calle Tirasso de norte a sur y que Andrada circulaba en sentido contrario. Por tanto, para

embestirlas el conductor debió cruzarse hasta la banquina contraria y atropellarlas de frente.

Por las marcas de las frenadas que quedaron en el carril los peritos calculan la velocidad

mínima a la que iba el conductor a la hora del accidente. Según esas pericias Andrada desarrollaba

casi 53 kilómetros por hora en el momento en que pisó el freno de su auto. Lo que no está

establecido es si el conductor frenó antes de atropellar a las dos jóvenes o si lo hizo después de

arrollarlas.

De acuerdo con las conclusiones que sacó el forense, ambas hermanas murieron en el acto por

un shock hipovolémico, que supone que sufrieron tal pérdida de sangre por las lesiones que les

provocó el impacto que no había posibilidad de sobrevivir. Andrada no lo sabía a la hora de

embestirlas y aún sin haber corroborado si seguían con vida y podía auxiliarlas decidió fugarse,

dejando a las dos víctimas tendidas dentro de una acequia.

Porque las dos chicas no tenían chances de sobrevivir y porque el lugar en que quedaron era

transitado y pudieron haber sido asistidas por cualquier transeúnte, el Código Penal no contempla

que al conductor le quepa la figura de abandono de persona.

El mismo código caratula el hecho como homicidio culposo agravado por la cantidad de

víctimas. La pena para este tipo de casos varía entre los 2 y los 5 años de prisión efectiva y de 5

a 10 años de inhabilitación para conducir vehículos.

"No hay antecedentes en Mendoza en donde un tribunal haya aplicado un condena de prisión

efectiva a quien está acusado de homicidio culposo", deslizó una alta fuente ligada a la causa.

Andrada carece de esos antecedentes y por tanto, pese al dolor de la familia afectada, quizás sólo

reciba menos de tres años de prisión en suspenso y el doble de inhabilitación.