Por Cecilia Osorio, enviada especial a Chile
Con complicaciones como demoras de hasta cinco horas y media en la Aduana, los mendocinos de la segunda quincena comenzaron a invadir las playas de Reñaca. Después de la siesta y por la apertura durante la mañana del cruce internacional -luego del alud que llevó a la interrupción del tránsito en la madrugada-, los veraneantes coparon la arena chilena, en esta ciudad balnearia de la V Región.
De un lado de la costa, en el sector de ingreso, la congestión vehicular fue tal que carabineros montó un operativo especial para ordenar a los ansiosos conductores que no veían la hora de llegar a su lugar de vacaciones.
Frente al mar, los mates por doquier, la música en los after acompañados por las consabidas tubas de cerveza, las filas en los carritos de jugos naturales para aplacar la sed que generó el sol sorpresivo de la tarde, después de un fin de semana de nubes, tiñeron la postal vespertina.
Hubo quejas y caras largas por las demoras aduaneras. Pero rápidamente se diluyeron en el fragor de comenzar a experimentar un verano que, en Chile, explota.
"Salimos el viernes a la noche y vinimos en micro. Estuvimos cinco horas y media en la Aduana por la cantidad de vehículos que se habían concentrado. Ahora queremos disfrutar", contaron, mate de por medio, las mendocinas Anabel Cruciani y Noelia Molina, ya descansando junto al mar.
Otra familia maipucina contó que había arribado a ese sector de la costa chilena durante la siesta y que, el viaje, había sido una odisea. "El alud nos demoró un tramo y luego, cuando se habilitó, fue larga la espera para la tramitación", dijo Ramón Castillo, el padre del grupo familiar.
Las hermanas Ayelén y Paula Agüero, que tocaron tierras chilenas ayer, se quejaron por la lentitud del personal de migraciones. "Está bien, hay que aceptar que es cambio de quincena, pero tenés que esperar media hora para que te revisen la documentación", lanzó Ayelén, de Dorrego.



