Los médicos que asistieron a Johana Flores, la amiga de Franco Díaz (19) que fue baleada durante el mismo operativo policial en que fuera asesinado el chico, confirmaron que no podrán extraerle el proyectil que la joven recibió en el rostro. Así lo confirmaron los investigadores de la causa.
Johana Flores fue herida en el operativo en el que un policía mató al joven. La Justicia necesita el proyectil alojado en su cráneo para saber si es la misma bala que dejó sin vida al muchacho, pero quitarla le causaría un daño mayor.
Los médicos decidieron no sacar la bala de la cabeza de la amiga de Franco Díaz
“Tratar de extraerle ese proyectil le ocasionaría un daño mayor que el que ya le provocó el disparo. Por esto sólo se le realizará una cirugía reparadora”, confiaron ayer los pesquisas que están al frente de la investigación del crimen de Franco Díaz, y también de las lesiones que provocaron los policías que reprimieron a los chicos que el sábado pasado asistieron a la fiesta organizada en una casa de Godoy Cruz.
Una de las hipótesis que manejan los investigadores indicaba que el proyectil 9 milímetros que mató a Franco – con un orificio de entrada y salida en el rostro– habría sido el que hirió también a Johana. Para confirmar esta versión se habría solicitado en principio extraer esa bala, pero ante la negativa de los médicos que asisten a la chica ahora se especula con que pueda ser tarea de los peritos de Científica tratar de establecer si el proyectil que hirió a la joven es de plomo o de posta de goma.
Por el crimen del joven está detenido e imputado el auxiliar de policía Walter García, quien empuñó esa noche su arma reglamentaria.