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El intendente que reunió –según sus últimos cálculos– a casi 100.000 personas llevando a Calle 13 al predio del ex ferrocarril de Luján de Cuyo sin cobrar entrada sabe que el vivido fue un bautismo de fuego. Podía salir mal, convirtiéndose el episodio en una mancha imborrable que acompañaría los próximos cuatro años de su gestión, o ser en cambio un acierto que lo llevaría a arrancar con el pie derecho, apenas dos meses después de ser electo.
Y a un día de realizado el multitudinario espectáculo, el intendente Carlos López Puelles usó para graficar su conclusión del recital una comparación con un partido de fútbol. “El casi fue gol no existe, o lo hacés o no lo hacés”, dijo en un primer momento y luego aseveró que “ningún partido se gana por casualidad”, sumando puntos a favor de su elección de armar un show gratuito con uno de los grupos más convocantes del momento.
“Mendoza está preparada para estas propuestas. Lo demostró el público responsable, lo ratificaron los jóvenes que se divirtieron sin ocasionar disturbios”, opinó el cacique peronista, quien –más seguro de sí mismo que de costumbre, por los vientos favorables surgidos de la presencia puertorriqueña– confesó haber amanecido con una sensación diferente: “Es un antes y un después. El que no lea esto es miope”.
Todo bajo control
Uno de los aspectos que podría haber determinado un mal resultado el domingo por la noche fue la reducida presencia policial ante la masiva convocatoria. “El espectáculo estaba controlado con un operativo craneado desde el Ministerio de Seguridad. Se siguió un protocolo que incluyó la participación de Policía Montada, uniformados, personal de Investigaciones, Gendarmería, etcétera. Inconvenientes podrían haberse suscitado de la misma manera que en un enfrentamiento deportivo de River y Boca contenido por 10.000 policías”, dijo. Ante sus palabras se le preguntó si hubiera estado dispuesto a asumir el costo político en caso de que la conclusión hubiera sido otra: “Es fácil analizar el resultado del domingo con el diario del lunes en la mano. Igualmente, sabía que toda decisión implicaba un riesgo”.La visita de Calle 13 –cuyo líder René Joglar, según López Puelles, le confesó que hacía mucho tiempo no sentía lo que vivió en el escenario del ex ferrocarril– dejó cuestionamientos. Sobre todo por los fondos utilizados para este objetivo. El intendente aseguró que no le molestan los requerimientos o dudas de legisladores y concejales sobre el trasfondo del armado del recital, aunque sí los prejuicios al respecto. “Es patética la postura de quienes opinan que les tengo que decir a los empresarios que esponsorearon el evento ‘no me des el dinero para Calle 13, dámelo para pavimentar’. Un intendente no debe plantearse ¿arreglo plazas o hago un hospital?, las dos son opciones que van de la mano”.
Mejoraría varias cosas
Visiblemente henchido de orgullo por el que a su entender fue un paso bien dado, el intendente de Luján reconoció algo: para una próxima vez algunas cuestiones deberían modificarse.Se refirió a sacar este tipo de recitales del contexto de la Vendimia porque la movilidad de escenarios difiere y esto hace más engorrosa la tarea; tener mayor previsión y tiempo de organización y mejorar aspectos operativos como la accesibilidad. “Unas 100.000 personas estuvieron presentes en un departamento de casi la misma cantidad de habitantes, ese es el punto de arranque”, finalizó.

