Gonzalo Poncegponce@diariouno.net.ar
Desde la Dirección de Escuelas destacaron que esto fue posible por las jubilaciones docentes y por los nuevos puestos creados a partir de la apertura de escuelas.
Lograron titularizar sus cargos cerca de 800 docentes de escuelas primarias
Daniela Sanz tiene 39 años y hace 12 que trabaja como docente de grado en la escuela 25 de Mayo, en San Rafael. A lo largo de todo ese tiempo se desempeñó como suplente. Pero a partir de ayer las cosas para ella cambiaron porque “titularizó”, como se dice en el mundo escolar.
Como ella, el director de Nivel Primario, Walter Berenguel, señaló que, como ella, en total fueron 792 docentes de grado los que titularizaron.
“Esto es muy significativo porque no se relaciona sólo con los docentes que se han jubilado sino también con la creación de nuevos puestos por la apertura de escuelas”.
Berenguel destacó que “aumentar la cantidad de docentes titulares les permite desarrollar un sentido de pertenencia con la escuela que finalmente redunda en una mejora en el aprendizaje de los chicos”.
La “seño” sureña de séptimo grado quedó efectiva en su puesto después de una docena de años en los que reinó la incertidumbre laboral.
Porque mientras no “titularizás”, como se dice en el ambiente, “cortás bulones”, como se dice en otros ambientes.
Para que se entienda mejor. Los docentes suplentes concurren a sus trabajos con la tortura diaria de saber que en cualquier momento vuelve el titular del puesto.
Si vuelve hay que salir a buscar trabajo nuevamente, en cualquier época del año y con un cartelito de “oferta” en la frente para reponer rápidamente los ingresos que se pierden por no tener trabajo.
Mientras esa solución laboral no aparece, los ingresos tampoco lo hacen. Pero el dinero no es todo. El docente suplente debe estar preparado para cambiar radicalmente su rutina en cualquier momento.
Después de meses o años trabajando en una escuela y con un horario definido, las cosas pueden variar de un día para el otro.
Entonces el turno mañana puede convertirse en turno tarde, el ítem zona puede desaparecer del bono de sueldo y mocharlo en un promedio del 40% y hasta la cobertura de la obra social dice “nos vemos después”.
Por eso Daniela ayer estaba feliz mientras realizaba los últimos trámites para la titularización. Incluso bajó del escenario del salón de actos de la Escuela Hogar Eva Perón con algunas lágrimas en su rostro, pero también con una gran sonrisa.
“Para mí es una alegría, ya le avisé a mi familia –Daniela es casada y tiene dos hijos– y no veo la hora de empezar a trabajar en la misma escuela pero bajo esta nueva condición”, dijo.
Luego añadió: “Creo que lo más importante es que por fin entrás al sistema educativo. Tu trabajo es más seguro y se abren otras perspectivas desde todo punto de vista”.
Con Daniela coincidió Marcela Pagani, maestra de 50 años que trabaja como suplente desde hace 15.
“La titularidad te da tranquilidad. Te doy un ejemplo. Si tenés que pedir un préstamo pero se sabe que en cualquier momento perdés tus ingresos, no te lo dan. Es lógico, te comprometés a pagarlo en 12 meses y quizás a los seis te quedás sin trabajo”, explicó.
Mario Cincunegui, maestro de grado, 41 años, vivió un verdadero periplo para volver a titularizar.
Se recibió en 1993 y trabajó como suplente hasta 1998, año en el que titularizó y se desenvolvió en varias escuelas de Mendoza para recalar finalmente en Buenos Aires.
En 2011 volvió a Mendoza. Pero desde el gobierno porteño no le reconocieron la titularidad ni el traslado, contemplados por el Consejo Federal de Educación. “Trabajé todo 2011 como suplente por las trabas para el traslado desde Buenos Aires. Por suerte en Mendoza las cosas se agilizaron y volví a titularizar, pero no es lo que corresponde por derecho”, señaló.