Luciana Morá[email protected]
Joaquín Salvador Lavado, creador de Mafalda y humorista gráfico reconocido en todo el mundo, llenó ayer de anécdotas y lucidez el salón Patricias Mendocinas de la Casa de Gobierno.
Llegó acompañado de su esposa, Alicia Colombo, parte de su familia y la ministra de Cultura de la provincia, Marizul Ibáñez.
“Es un profundo honor tenerlo aquí”, dijo la funcionaria. Humilde y agradecido por los elogios, Quino se autodefinió como un hombre que se dedicó “al dibujo porque hablar me cuesta un poco”, pero eso no se notó en la conferencia que dio ayer por la tarde.
“Estoy muy contento de haber cumplido 80 años (el 17 de julio). Estoy muy emocionado por todos los homenajes que he recibido aquí”, expresó, en referencia al que ayer por la mañana tuvo en Godoy Cruz y a la escultura que en breve inaugurarán en su honor en el parque General San Martín.
Mafalda hoy
La pregunta recurrente es qué diría Mafalda en la actualidad. Quino resumió: “Releyendo a veces las tiras, me pregunto ¿para qué la gente quiere que vuelva a dibujar si lo que dibujé hace treinta y pico de años parece que lo hice hoy? Entonces, serían sus mismas preocupaciones. Creo que hoy la situación está bastante peor en el sentido de que en los años en que yo la dibujaba había grandes expectativas mundiales de que la cosa mejoraría (…)Hoy una de las preocupaciones es el estado financiero de China, que se está poniendo como una bomba, ahora que ellos dijeron que su economía se frenará un poco… no quiero ni pensar”.Anécdota y momento incómodo
Con soltura y en un ambiente de comodidad, Quino parecía sentirse en casa al recordar un episodio de su juventud: “El Parque siempre fue un refugio para el verano (…) Una noche fuimos con dos primos, habré tenido unos 14 años. Hacía muchísimo calor y llegamos al Cerro de la Gloria, nos llevamos unas cervezas. Como a las 2 o 3 de la mañana apareció la Policía y nos llevaron presos. Amanecimos en la cárcel y al otro día alguien vino y dijo ‘pero si estos son buenos chicos’ y nos dejaron salir. Fue la única vez en mi vida que me llevaron preso” (risas).Quino remarcó que siempre recordó el parque General San Martín como un lugar precioso para ir con amigos, con niños, con la familia; pero lanzó: “No sé si seguirá igual porque me dijeron que era peligroso ahora ir allí de noche, que era muy oscuro e inseguro”.
Eternos segundos de silencio en la sala y rápidamente la ministra Ibáñez tomó el micrófono: “Eso está superado. Ahora está todo iluminado, hay policías toda la noche”.
Siempre adelante
Sobre lo que piensa hacer en el futuro, Quino manifestó que “a esta altura tengo poquito tiempo, espero seguir viviendo nomás, algo que no es poco. Visitar a la familia acá en la provincia (él vive con su esposa en Milán, Italia, desde hace varios años). Desde hace muchos años barajamos la posibilidad de volver para acá, pero no terminamos de decidirnos. Mientras uno pueda seguir más o menos manejándose bien con la vida, a seguir nomás”.Desde hace un tiempo, una enfermedad en los ojos, glaucoma, afecta a Quino, pero no empaña su perspectiva.
Consultado acerca de su relación con las letras y los dibujos hoy, Lavado expresó: “Seguir escribiendo… no sé, ando con bastantes problemas con mis ojitos, voy a tratar de retomar lo mejor que pueda, estoy en eso en este momento; sobre todo dibujando, porque dibujar siempre me gustó más que escribir”.
Una viñeta en su honor
La ministra de Cultura contó a Diario UNO que el artista Norberto Filippo, quien hizo emocionar a la presidenta Cristina Fernández con un retrato de Néstor Kirchner, es el encargado de realizar la escultura que “en poquitos días”será inaugurada.“No lo habíamos dado a conocer porque faltaba que Quino aprobara el boceto y ya lo hizo. Se trata de un cubo de cemento, cada una de las caras es como si fuera una hoja de una viñeta, y está Mafalda hecha en metal y en un tamaño en que los chicos o un adulto se pueden sentar y sacarse una foto. O sea, que habrá como cuatro hojas de viñeta en las cuatro caras del cubo con algunas de las leyendas propias de Mafalda”.
La escultura será colocada en el Parque de los Niños y los Abuelos, frente a la calesita del Parque.
En el mismo lugar habrá una impresión de las manos del humorista gráfico.
El Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Mendoza, de Guaymallén y de la Ciudad de Buenos Aires y Huésped de Honor de la Ciudad de Mendoza se retiró regalando sonrisas, no sin antes lanzar una frase que quedó retumbando, al menos en la cabeza de unos cuantos presentes: “Leyendo la historia de la humanidad, siempre andamos a los tumbos, pero confío en que las cosas irán mejorando, vamos a ver”.


