La bizarra
Gisela Campos, Marcelo "Teto" Medina, Silvina Escudero, Soledad Solaro, Hernán Drago, Iliana
Calabró, y los resucitados Vilma Palma e Vampiros intentaron diluir con su sola presencia lasfalencias de la organización.Hasta el jueves la idea era que Marcelo Polino fuera el conductor del evento, pero a último
momento anunció que no viajaba por razones que se desconocen. Quien "le salvó las papas" a losmalargüinos fue el siempre dispuesto "Teto" Medina, que le puso el hombro a un desfileeterno.El periodista de chimentos, ante la insistencia de muchos de los presentes, tomó el micrófono
y regaló a la audiencia el tema Chica de humo de su disco Mi forma de ser.La nota de color la aportó Iliana Calabró, que hizo gala de su escultural cuerpo y de sus
falencias como cantante y comediante. Al terminar cada tema la "cantante" intentó divertir alpúblico con chistes que tocaron todos los lugares comunes: la suegra, el sexo y el tamaño delmiembro de su marido. Batucadas en la nieve Si bien la comparsa de Gualeguachú que dio inicio a la fiesta con tambores y esculturalescuerpos en escena fue lo mejorcito del evento, al público le costó encontrar una conexión entreesos movimientos carnavalescos y la agasajada de la noche: la nieve.Un desfile eterno
"Parece que todo Malargüe quiere desfilar, esto no termina más", dijo uno de los comensales
que miraba como decenas de infantes se paseaba por la pasarela. El desfile, que intentó ser el hiloconductor de la fiesta, duró más de lo que el público podía soportar. Un ganso justicieroLa modelo de la noche era sin lugar a dudas la novia de Matias Alé, Silvina Escudero, quien
sufrió un festejado percance. En su primera pasada la modelo desfiló junto a un ganso blanco quehabía sido protagonista del show de magia de Adrián Guerra. Cuando llegó al final de la pasarela,el ave metió su pico en el pronunciado escote de Escudero dejandouno de sus pechos al aire. El público masculino quedó muy agradecido con el animalito. La organización se olvidó del protocolo.En la punta de la pasarella se encontraba la mesa principal en la que estaba el gobernador de
la provincia, Celos Jaque, sin su esposa, pero acompañado de los intendentes de Malargüe, Las Herasy Guaymallén con sus respectivas esposas. Ninguno de los funcionarios que se encontraban en elpolideportivo fueron anunciados por los locutores. También se olvidaron de las reinas queasistieron a la fiesta, entre las que estaba María Flor, Reina de la Vendimia 2010. Abraham se enojó con MirandaEl intendente de Guaymallén le puso las quejas a su par de Las Heras. Cuando se reunieron en
la puerta del hotel para salir hacia la fiesta, Abraham vio que Miranda no llevaba corbata. "Mehiciste venir de traje y vos estas sin corbata", le dijo, a lo que Mirnada contestó: "Mi mujer meempacó una camisa de mi hijo que me quedaba bien de hombros, pero no me cerraba por la panza, asíque me puse otra que no combina con la corbata que traje". Iliana ignoró a la Reina de la Vendimia.Calabró convocó a varios niños a subir al escenario a cantar su tema Tiramisú y
MariaFlor no titubeó un segundo en subir. Iliana ni la miró y no fue hasta que algunos periodistasla alertaron que anunció que la Reina de la Vendimia estaba en escena. El recurso del tema ajeno A falta de temas propios bueno son los covers. Tanto el mendocino Ale Ortega como losrosarinos Vilma Palma e Vampiros tuvieron que recurrir a hitazos de otras bandas para entretener alpúblico. Ortega recurrió a Sandro y Vilma Palma mezcló temas de Soda Estero con The Clash, Queen yla Mona Jiménez. "Si Ceratti los escucha se muere", dijo uno de los espectadores. La furia de los periodistasEl contingente de periodistas que viajaron invitados por la Secretaría de Turismo terminó
enojadísimo con la organización. El viernes los llevaron a Las Leñas donde supuestamente iban aalmorzar, hacer notas y esquiar. El almuerzo se limitó a unos sándwich de miga y los pases paraesquiar aparecieron una hora antes de que cierren los medios de elevación. Los encargados demarketing del complejo no hicieron más que tratar de mala gana al contingente.Los problemas gastronómicos siguieron durante todo el fin de semana. La noche antes de la
fiesta los llevaron a un restaurante donde la comida se terminó y tuvieron que improvisar unasminúsculas porciones de pollo para los que faltaban. Durante la fiesta, la entrada y el principal llegaron a tiempo mientras que el postre brillópor su ausencia. "Se nos acabó", dijo una moza. La misma suerte corrieron muchos comensales quepagaron los 160 pesos que costó la entrada. Cuando un periodista pidió hablar con la organizaciónpara expresar su descontento, le contestaron "si tenes alguna queja llena la encuesta".



