A Pablo y su mujer la vida les cambió de golpe, por obra de una pelea fatal que terminó con la muerte de un chico de 15 años. Es que el autor de esa muerte no fue otro que su hijo de 14 años, que ahora está internado en la DINAF.
El caso de Emanuel Paez tuvo una repentina amplia repercusión en la provincia porque en un principio se inscribió en la saga fatalista de la inseguridad junto a los nombres de Matías Quiroga y Micaela Tati por el momento en que ocurrió.
Pero poco después se conoció que el absurdo desenlace se debió a una pelea entre adolescentes y adultos, y no a un crimen de la delincuencia.
El hijo de Pablo estaba cansado de que lo cargaran en la escuela y en otros ámbitos. Incluso cuando tenía 12 años había ido una vez armado a la escuela para que lo dejaran en paz.
Y cuando se cruzó con Emanuel Paez y unos amigos recibió un duro castigo. Según declararon en su momento amigos de la víctima, lo habían ido a buscar porque había intentado robar a Emanuel, cuestión que nunca pudo probarse. En medio de la refriega, el hijo de pablo asestó un puntazo fatal a Paez en la garganta y le dio muerte. Fue en marzo pasado.
“La situación es delicada. El tema es que nuestro hijo está internado, pero va adelante por que va a la escuela, hace una actividad deportiva por el tema de la pierna, ya que no puede correr, pesa 116 kilos y ahora tiene 15 años”, relata Pablo a Nihuil y agrega que “le han hecho todos los estudios. No tiene nada pero tiene problemas para caminar”.
“Mi hijo habla muy poco del caso, yo casi lo tengo grabado pero bueno, para mí es muy doloroso recordar. Mi esposa sufre un montón. No quiero salir más en televisión, quiero hacer un reportaje y nada más. No quiero que esa pobre madre sufra lo que yo he sufrido por la pérdida de su hijo”, amplió.
“Que perdone el acto de mi hijo. Fue un maldito accidente que se podría haber evitado si esos mayores no hubieran incitado a la violencia, incitaron a la violencia por su puesto que le pido perdón a los familiares de Emanuel, nunca me los encontré y tengo miedo de encontrármelos porque no se como van a reaccionar. Sigo viviendo en Maipú pero me tengo que ir y estoy muy asustado”, completó.
“Es una vida nueva. Estoy viviendo otra vida que es muy complicada, mi hijo está en un lugar en donde no puede salir y si lo hace, sale con un custodio si no no puede salir. No tenemos la más mínima idea de cuanto tiempo va a seguir así”, completó.
"Yo soy un trabajador que trabaja para bien de los hijos. Por eso tomé la decisión de entregarlo a la Justicia. Porque me gustan las cosas derecha. Ahora tengo que irme y reiniciar mi vida, necesito a mi hijo, si me devuelven podemos volver a ser nosotros tres, y entrre los tres llevarlo por la buena vida y pienso que lo vamos a lograr aquí en Mendoza", finalizó.


